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martes, 5 de diciembre de 2017

Jornada de Lucha y Reflexión

Jesica Arroyo es madre, docente y víctima de violencia de género. Su ex pareja Nicolás Alarcón -un suboficial de la policía de Neuquén- la intento matar con su arma reglamentaria, a ella y a sus dos hijas menores de edad. Una madre de Neuquén es intimada -por medio de una jueza- a cumplir con el régimen de visitas. Ella recibió una cédula de notificación, que decía que estaba incumpliendo con el régimen de visitas impuesto bajo sentencia; y que debía cumplirlo, sino como consecuencia iba a efectuar denuncia por impedimento de contacto e iban a aplicar astreintes (multas diarias en dinero). Estos casos, no son casos aislados. Responden, como consecuencia de los efectos dañinos de una ideología económica hegemónica, a una estructura de poder. La violencia estatal, la violencia de género, la persecución y estigmatización de clase y etnia no es un fenómeno reciente, ni mucho menos un práctica que pueda ser individualizada. Jesica Arroyo es una mujer pobre, en una situación social vulnerable. Nicolás Alarcón es un sujeto perteneciente a una de las fuerzas de seguridad. A la Policía de Neuquén no le tiembla el pulso para asesinar a docentes activistas (recordar a Fuentealba) y salir impunes de ese hecho. la “Justicia” cumplió con lo pedido por el policía y no sólo eso, sino que además imputó a Jésica por oponerse a revinculación. (…) La Policía como institución hizo suyo el caso, respondiendo de forma orgánica. En tal sentido, lejos de apartar a Alarcón y/o desplazarlo hasta tanto se resuelva su responsabilidad, se lo mantiene en su posición. Uno de cada cinco femicidios tiene como autor a un integrante de las fuerzas de seguridad. Los cuerpos policiales son una de las instituciones garantes del actual sistema, capitalista y patriarcal, y uno de los medios por el que se este se perpetúa y legitima. La Policía es la principal cómplice de las redes de trata, que están en relación directa con los prostíbulos avalados por jueces y policías. Decía Bertolt Bretch que cuando la verdad sea demasiado débil para defenderse se tendrá que pasar al ataque. Eso hizo Higui.1 Estuvo siete meses detenida por defenderse de una violación. Un grupo de diez hombres la atacó a golpes y patadas e intentaron violarla para "sacarle lo lesbiana", ella se defendió y mató de una puñalada en el pecho a uno de los diez abusadores. “No existe la Justicia porque soy pobre”. Pobre, mujer y lesbiana. Un conjunto de factores que es fatal en este sistema capitalista y patriarcal. "No. Estoy cansada de ser tratada como una ciudadana de segunda clase", dijo Rosa Parks al conductor del autobús cuando le ordenó ceder su asiento a un hombre blanco. en el segregado Estado de Alabama. Una ley de la ciudad obligaba a los negros a dejar sus asientos a los blancos cuando no quedaban más sitios disponibles en el autobús. Incluso debían bajarse del vehículo en caso de que fuera muy lleno. Cuando varios blancos subieron aquel día al autobús, varios hombres negros hicieron lo que se esperaba de ellos: cedieron sus sitios. Rosa Parks se negó a levantarse, fue arrestada y cambió con su coraje a toda una nación sin ni siquiera proponérselo. "No pensé que tuviera que hacerlo. Pagué mi billete como cualquier otro". Ese mismo día, los habitantes negros de la ciudad comenzaron una protesta donde económicamente más dolía: boicotearon el sistema de autobuses. El boicoteo duró 381 días llevando casi a la ruina a la compañía de autobuses, ya que en un 75% eran los negros quienes utilizaban este sistema de transporte.
Los casi trece meses de huelga desembocaron en una decisión del Tribunal Supremo que obligó a Montgomery a eliminar la segregación racial en el sistema de autobuses, y puso fin a las leyes racistas que separaban a blancos y negros en los espacios públicos del sur estadounidense. A Jesica Arroyo la justicia la procesaba por no acceder a revincular a su hija con el potencial femicida de ambas. En la misma provincia en donde fue asesinada Sandra Merino, quien, a pesar de denunciar a su ex pareja por violencia, cumplió con el régimen legal de visitas; la última vez que llevó a su hijo a lo del padre, este la apuñaló. Eso en el marco del tetazo y a días de celebrarse el Encuentro Nacional de Mujeres. Era momento de rebelarse. De tomar los juzgados, de demostrar que el peso de la lucha puede más que el peso de la ley y la injusticia de los juzgados. En ese contexto esa hubiera sido la chispa que prenda la pradera. Curioso que la misma abogada de la familia de Sandra, aconsejaba, en congruencia con la adaptación al régimen de su partido, ‘no romper nada’ (aunque romper no era nuestra propuesta) y hacer todo dentro de los términos de la ley. ¿Por qué en un contexto de movilización de masas, de desobediencia civil en los hechos, no acompañar la desobediencia de las mujeres que estaban dispuestas a hacerlo (y que de hecho estaban haciéndolo), con una acción directa, y llamar a la rebelión? Claro, ¿cómo siquiera pensar en tomar un edificio público y correr el riesgo de caer presos o perder la matrícula? Las excusas de siempre, las condiciones no estaban dadas.
El 25 de noviembre es el día internacional por la erradicación de la violencia contra la mujer. En Argentina matan a una mujer cada treinta horas. Por lo menos una de cada tres mujeres en el mundo entero ha sido golpeada, forzada sexualmente o abusada emocionalmente en el curso de su vida, más a menudo por su pareja. Cuando se habla de género femenino y género masculino ya no se habla más de algo inherente a los seres humanos; no se está tratando del ser genérico, sino del ser histórico, aquel que es constituido históricamente. Son construcciones culturales derivadas de las diferencias sexuales existentes entre hombres y mujeres. La desigualdad entre los géneros como creación cultural sólo puede ser formulada como tal en una sociedad donde existen dominados y dominantes, y la mujer cumple una función social y económica como ser dominado. Jamás las sociedades se estructuraron sobre construcciones culturales. Éstas son derivadas de un determinado modo de producción, la manera en que los hombres se relacionan para producir sus medios materiales de vida. La sociedad capitalista está dividida entre aquellos que producen y aquellos que se apropian del trabajo ajeno. Es de esta estructura central de la que surgen las ideologías y construcciones culturales, como los géneros. Las familias nucleares son típicas del patriarcado. Lo que es femenino y lo que es masculino también son comportamientos simbólicos típicos de las sociedades patriarcales y asentadas en el modo de producción capitalista. Las mujeres de la clase trabajadora sufren, antes que nada, una discriminación entre clases que una discriminación entre géneros (que ocurriría en el ámbito de su propia clase). Inclusive, la discriminación de género que la mujer trabajadora sufre en el ámbito de su propia clase es impuesta a partir da clase dominante, porque las ideologías sirven para justificar determinadas relaciones de producción, y las ideologías dominantes son las de la clase dominante, porque ella y solamente ella posee los mecanismos para tornar dominante su ideología, su cultura. El género es una construcción social burguesa, es ideología de la clase dominante. Restringir el problema a una cuestión de género puede enmascarar los determinantes económicos que separan a los hombres y mujeres de las diferentes clases, además de diluir las diferencias que existen entre las mujeres burguesas y proletarias. La mujer no nació oprimida; su opresión coincide, en la historia, con el surgimiento de la opresión y explotación del conjunto de los hombres y mujeres que trabajan. En una sociedad dividida en clases, con un sistema de producción basado en la propiedad privada, todas las relaciones son relaciones de propiedad.
No se puede liberar a la mujer de la dominación en la medida que ella no esté en condiciones de garantizar plenamente sus condiciones materiales de vida. La igualdad de derechos en el momento actual para las mujeres proletarias, es sólo un medio para avanzar en la lucha contra la esclavitud económica de la clase trabajadora.
La verdadera causa de la violencia contra las mujeres es el genocida capitalismo, y esto no es simplemente una cuestión de género sino de clase. Centrar la opresión de las mujeres en la desigualdad de género restringe nuestra lucha a los marcos del capitalismo e ignora el problema de clase. Las mujeres de la clase trabajadora no estamos en las mismas condiciones que las mujeres burguesas. Ejemplo de esto es la mujer de los Huerta amenazando con un palo a las obreras textiles que resisten en la fábrica en defensa de sus puestos de trabajo; no están en las mismas condiciones Milagros Salas y Cristina Fernandez, ambas acusadas de corrupcion, una presa, otra no. Claramente la mujeres burguesas gozan de privilegios que una mujer trabajadora no tiene. Opresión femenina es desempleo, degradación social, femicidios, muerte por abortos clandestinos, prostitución. Sí, prostitución. Hay un sector que defiende la idea de que la prostitución es un trabajo, las regulacionistas. Dicen que apoyan a un sector de mujeres que están reclamando un ejercicio seguro de un trabajo de una venta de servicio que ejercen hace muchísimos años y que lo tienen que ejercer de manera clandestina y en condiciones de mucha inseguridad y represión porque no se está reconociendo el trabajo como tal; que no hay una sola realidad y que hay un montón de mujeres que lo eligen porque económicamente les cierra. Quienes defienden esta posición parten de reconocer que el ejercicio del trabajo sexual ostenta multiplicidad de formas y que hay distintas experiencias autónomas dentro de esta actividad. Dicen que la ausencia de regulación genera clandestinidad y que eso es lo que vuelve a las trabajadoras sexuales más vulnerables a la violencia y la opresión. Hablan de un modelo de derechos, cuyo principio es que las trabajadoras sexuales son sujetas de derecho capaces de tomar decisiones sobre su propio cuerpo, alegan que tienen capacidad y libertad para elegir, que su actividad está estigmatizada. Creen necesario establecer ciertas condiciones en el ejercicio de lo que llaman su trabajo y promueven una regulación centrada en la posibilidad de acceder a los derechos básicos de cualquier trabajador: cobertura médica, jubilación, etc. Es cierto que nadie tiene potestad sobre la voluntad del otro. Un niño tailandés lleva dinero a su casa después de estar trabajando libremente dieciséis horas en un taller; nadie le puso una pistola en el pecho, lo eligió, porque quiso. Trabajó dignamente para ganarse el pan. Cada uno hace con su cuerpo lo que quiere… Alika Kinán Es una sobreviviente de redes de trata, como ella misma se define. Fue prostituida durante viente años por distintos proxenetas en la ciudad de Ushuaia. Fue rescatada en octubre del dos mil doce. Ella misma cuenta que en ese momento estaba convencida de que no era una víctima de trata. “La declaración me la toma una mujer fiscal, y las preguntas que me hizo fueron muy adentro, sobre mi vida, mi infancia y qué había pasado por mi vida. Cómo llegué a la situación de ser captada por un proxeneta. Yo estaba en una especial situación de vulnerabilidad. Entonces vos te parás a analizar y te das cuenta que mientras no pensás sigue el curso de tu vida y vos seguís en lo que estás haciendo, como que no ves. Pero cuando te detenés y empezás a analizar qué pasó por tu vida, te das cuenta que te pasaron por arriba con un camión. Cuando me escuché lo que estaba diciendo en la declaración, iba contando y atando una cosa con otra y me di cuenta que no solamente tuve una vida de mierda sino que prepararon todo para que yo termine en esa vida. Durante la declaración, fue la primera vez en la vida, que yo reflexioné acerca de lo que me había pasado. Con compañeras en la noche muchas veces contás qué pasó en tu vida, pero son como acontecimientos aislados. No relacionás uno con otro, que es lo que arma toda una vida. Yo siempre recuerdo a muchas compañeras que dicen “yo voy a trabajar un año, junto plata y me voy”, y al siguiente año la seguís viendo, y al siguiente y al siguiente. Ese año es eterno. Es la esperanza que una tiene de que ese sufrimiento sea nada más que un año. Realmente no es un año, terminás perdiendo la cuenta. Quedás en un limbo con los labios pintados, con una minifalda y un portaligas. Los proxenetas, los fiolos e incluso las propias mujeres que están en situación de prostitución, alimentan la idea de que una está ahí bajo su consentimiento. Consentimiento que se da a partir de cagarse de hambre, de que no te quede otra por la extrema pobreza”. regular la prostitución es legitimar la esclavitud; en lo perverso de tener que someterte sexualmente para poder comer; en que esa idea liberal de que cada uno hace lo que quiere con su cuerpo pierde de vista los condicionamientos sociales y de clase a los que cada mujer (porque las mayoría de las personas que se prostituyen son mujeres) está ligada. La verdadera libertad sexual nunca se producirá si el sexo es un producto del mercado. La prostitución está indefectiblemente ligada a las rentas, y se desarrolla y prospera bajo el domino del capital y la propiedad privada. Históricamente a estado al servicio de los poderosos. Las raíces de la prostitución están en la economía; a pobreza, el hambre, la privación y las desigualdades sociales, que son la base del orden burgués, conducen a muchas mujeres a la prostitución. “El estado capitalista se sostiene en la explotación del trabajo asalariado de millones de trabajadores y trabajadoras, en la explotación del trabajo doméstico no remunerado, en la opresión de las personas por razones de género, sexo, nacionalidad, etnia y en el entramado mafioso de los regímenes políticos con los grandes “negocios” clandestinos, incluyendo la prostitución”; y regularizarla es sólo darle legitimidad a su histórico rol de proxeneta.
Las mujeres no somos todas iguales. insistimos: el problema de la opresión de la mujer, a pesar de tener un enlace en el género, en la imagen que se construyó de ella, en la imagen que se construyó del hombre como macho opresor, no tiene ahí su raíz. Más aún, el género está determinado por la clase y se expresa de forma diferente en la mujer burguesa y en la mujer obrera, y si ésta, además, es negra sufre también la discriminación racial. La pobreza, el empleo precario, la mortalidad materna, la marginalidad son manifestaciones de una condición de clase, y una mujer, en esas condiciones, vivencia lo femenino de forma diferente que la mujer que vive en un barrio burgués, es propietaria o mujer de un banquero, va todos los días a la peluquería y tiene empleada doméstica.
Este año, en Neuquén, esta comisión tiene el orgullo de haber acompañado a un grupo de trabajadoras que peleó con uñas y dientes contra el estado y sus negociados, que tomó la fábrica cuando la patronal se robó las máquinas y las dejó en la calle, grupo que acompañamos desde el primer día y que hoy festeja haber ganado la batalla, son las obreras de la textil. Nos gustaría que compartieran con nosotros su experiencia.
El ataque a la clase trabajadora viene en aumento. El jueves la policía reprimió brutalmente una manisfestación de trabajadores del hospital castro rendon y de ate. La escalada de violencia institucional, ejercida por el estado en manos de las fuerzas represivas, persigue, hostiga, estigmatiza, judicializa, criminaliza a los que luchan, y esa misma violencia la descarga contra lxs trabajadores mediante reformas que son un claro ataque. Esta escalada represiva persigue el mismo fin que los allanamientos realizados por la justicia neuquina y rio negrina hace algunas semanas en los domicilios de compañeros MAPUCES, todxs ellxs participantes de las luchas contra la violencia policial y estatal, y la lucha por la liberación y no extradición del logko Facundo Jones Huala, lo que deja en evidencia una clara persecución política.
A cuatro meses de la desaparición y el asesinato de Santiago Maldonado, a días del asesinato de Rafael Nahuel, el ataque a lxs que luchan es cada vez más impune.
En enero unos doscientos gendarmes se habían apostado en la Ruta 40 para, supuestamente, despejar las vías de La Trochita que atraviesa la Pu Lof en Resistencia de Cushamen. Unos días antes, desde la comisión habíamos organizado una actividad frente a las puertas del consulado de chile por la liberación de la machi francisca. Para ese entonces ella se encontraba en prisión preventiva (y llevaba largos días en huelga de hambre) imputada por el delito de incendio ocurrido en enero del dos mil trece en el que fallecieron Werner Luchsinger y Vivianne Mackay, dueños de tierras disputadas como terreno ancestral mapuce. No es casual el trato discriminatorio y racista del Estado y su persecución política. La Machi había demandado a los ‘dueños’ de esas tierras por la tala del bosque nativo para plantar posteriormente pinos de un predio lindante de donde ella recolectaba plantas medicinales. Se estaba enfrentando a las corporaciones millonarias y sus negociados con el Estado. En el sistema capitalista la Machi sufre una triple opresión: de clase, por ser mujer y por ser mapuce. El feminismo burgués con su reformismo en pos de la igualdad de derechos entre géneros, olvida, excluye, a estas mujeres. “Pensar la opresión de las mujeres basándose en una identidad universal y unidimensional: el género, produce una sujeta mujer procedente de la modernidad y desde el propio feminismo (burgués): es la idea de la “mujer blanca” o en condiciones de “blanquitud” generalizada. (…) El feminismo burgués y sus programas se han asentado en el concepto de género y opresión de “la mujer”, y esto ha implicado que en realidad se esté hablando de un grupo específico de mujeres que no se encuentra en una opresión por clase, raza y/o sexualidad. Los mapuces resisten desde el desembarco de del capitalismo en América contra los distintos imperios colonizadores. No sólo se los ha violentado físicamente, también se los ha invisibilizado, evangelizado, se le ha impuesto una nueva cultura, una nueva lengua… Y las nuevas cruzadas, más demagogas, más posmodernas, con la inter – multi – pluri culturalidad y su cinismo; te siguen persiguiendo, te siguen judicializando, te siguen estigmatizando, te siguen oprimiendo, pero te reconocen. Los ataques al pueblo mapuce en defensa de los intereses de los capitalistas son constantes. Cuando la represión se ejerce sobre un pueblo para evitar su producción y reproducción es genocidio. La política de conquista no terminó.

La lucha tiene que ser contra todo tipo de opresión. El posmodernismo ha hecho estragos en este sentido. Cada sector, de manera aislada, sectaria, se encierra y lucha por reivindicaciones de derechos par ael colectivo al que pertenece. Y esto es un error. Es un error desde varios aspectos. En principio porque si uno lucha por conseguir un derecho y es indiferente a las opresiones de la que son víctimas los demás, no ha conquistado un derecho sino un privilegio. Pero además, y sobre todo, es un error de caracterización. 
El pasado domingo se realizó en Newken la marcha del orgullo LGBTI. La gran mayoría de los miembrxs de la comunidad LGBTI pertenecemos a la clase proletaria, somos trabajadorxs explotadxs, oprimidxs, y sufrimos la pobreza y la desigualdad social en este sistema capitalista, sin importar nuestra orientación sexual ni nuestra identidad de género.
El capitalismo perpetua la dominación separando a las víctimas, según sus condiciones, para que luchen por sus intereses de forma aislada, contra lo que cada uno de ellxs considera la opresión primordial, creyendo que sólo ellxs pueden combatirla.
El gobierno de Macri ha declarado la guerra a lxs trabajadorxs y ha dejado claro, en los últimos meses, qué intereses defiende. Ni al gobierno nacional ni al gobierno de Gutierrez les tiembla el pulso al momento de avanzar y avasallar nuestros derechos. Así lo han expresado en los diferentes operativos represivos con que llevan adelante su plan sistematizado de persecución y cacería del pueblo mapuce; las fuerzas armadas de Bullrich desaparecieron y asesinaron a Santiago Maldonado y a Rafael Nahuel con absoluta impunidad. La escalada de violencia institucional, ejercida por el estado en manos de las fuerzas represivas, persigue, hostiga, estigmatiza, judicializa, criminaliza a los que luchan, y esa misma violencia la descarga contra lxs trabajadorxs mediante reformas que son un claro ataque.
El Ministerio de Seguridad de Argentina aprobó el “Protocolo General de Actuación de Registros Personales y Detención para Personas Pertenecientes al Colectivo LGTBI” que utilizarán las fuerzas policiales y de seguridad federales. Este protocolo es sancionado en un contexto de aumento de la violencia institucional y persecución gubernamental contra el colectivo LGTBI: razias y cierres en centros culturales, de sociabilidad y esparcimiento LGBTI; aplicación manifiesta de perfiles lesbofóbicos en las detenciones realizadas en la previa y luego de la marcha del 8M y por la liberación de Jones Huala, o simplemente por estar besándonos en la calle, sin olvidar las golpizas que hemos sufrido miembros del colectivo en manos de homolesbotransfóbicxs que son parte de células fascistas alentadas por el gobierno, como pasó en Mar del Plata, y cada uno de los transfemicidios.
El protocolo legitima la violencia y la histórica persecución de las fuerzas represivas hacia la comunidad LGBTI. Se mantuvo durante el kirchnerismo, socios del MPN desde el pacto YPF- Chevrón, a pesar de su demagoga política de “inclusión”. Fue el kircherismo quien sancionó la Ley Antiterrorista la que le da el marco legal a los gobiernos nacional y provinciales para perseguir a lxs que luchan.
No se puede pensar la igualdad cuando una parte de la población queda olvidada, cuando aún hay gente oprimida y sin derechos ni libertades.
La lucha es contra todo tipo de opresión,  y la única forma de vencer es organizándonos. 
Que la clase trabajadora nos una como género humano. “Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.”





lunes, 13 de noviembre de 2017

martes, 24 de octubre de 2017

Nuestros sueños no caben en sus urnas


‘Hola querida población somos el gobierno, somos tu gobierno, los que nos apoderamos de tu vida cada segundo cada minuto, cada hora, cada día, cada instante que pasa por tu reloj y por tu cabeza y te decimos cómo tenés que vivir. Somos los que premiamos a los represores, torturadores explotadores y castigamos a los que no son como queremos que sean.’ escribió Santiago en una libreta.
El 1° de agosto, en medio de una brutal represión contra el pueblo Mapuce, en la Lof Resistencia Chusamen, represión que ordenó el gobierno de Macri, avalado por la ley antiterrorista, la misma que renovó sus fuerzas con las modificaciones impulsadas por el gobierno kirchnerista.
Quienes exigimos nuestros derechos somos “peligrosos” para los intereses de este capitalismo asesino, sea macrista o sea kirchnerista.
A Santiago Maldonado se lo llevaron de territorio mapuche, se lo llevaron de la Pu Lof Resistencia Cushamen, un conjunto de comunidades que valientemente le recuperó a Luciano Benetton todo un emprendimiento petrolero y minero que quiere llevar adelante. Facundo Jones Huala” es el lonko de Lof de Cushamen donde desapareció Santiago. Facundo fue detenido el 27 de junio de forma arbitraria e ilegal y pretenden volver a someterlo a un proceso de extradición a Chile del que ya fue absuelto el año pasado. Facundo es un prisionero político, está preso por ser mapuce. La Ley antiterrorista es el marco con que es legitimada la represión; desde distintos espacios del poder se acusa de terrorista al movimiento mapuche que está en proceso de reivindicación de sus tierras, pueblo que viene resistiendo a 130 años de gobiernos genocidas.
Aquello de que la democracia es el gobierno del pueblo es una estafa de la burguesía, o bien el pueblo son sólo ellos. Porque es en su misma democracia que te secuestran, te desaparecen, te silencian, te torturan, te matan, y te tiran al río de la manera más impune. Y mientras tanto nos llaman a las urnas para que sigamos avalando el sistema que nos impusieron a sangre y fuego.
El dolor por el asesinato de Santiago no nos cabe en el cuerpo, como tampoco nos cabe en el cuerpo el dolor por cada uno de los caídos en la lucha, ni la angustia por cada uno de los treinta mil desaparecidos durante la última dictadura y por todos los desaparecidos en esta putrefacta democracia. No se nos pasa la rabia y se nos vuelve ácida la saliva, porque no hay otra forma de respeto posible ante un revolucionario que continuar con su lucha, que seguir alzando su voz, por eso salimos a las calles y marchamos y cantamos y les gritamos ¡genocidas! No nos cabe el dolor en el cuerpo; ni Santiago, ni nuestros sueños caben en sus urnas.
El gobierno y Gendarmería son los únicos responsables del asesinato de Santiago Maldonado
Juicio y castigo a los responsables
Libertad para Facundo Jones Huala y para todxs lxs presxs políticos.
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21 de octubre de 2017
Comisión de Derechos Humanos y Género Newken

domingo, 17 de septiembre de 2017

Votre fantôme

“Y la puerta está comida donde la ha golpeado el mundo cuando menos una buena parte de la humanidad”(Silvio Rodríguez).  
Un mes más y acá estoy, esperándote bajo la ventana otra vez, imaginando que la fuerza de mis brazos alcanzan a atajarte esta vez. Jamás voy a dejar de culparme.  
Un rato y vuelvo al bar de nosotros, a mis dos cafés para una, a mis charlas imaginarias con vos. 
 Y te cuento, que en tu ausencia el mundo está como siempre, quizás un poco más rendido. Que el imperio no para de avanzar, las guerras siguen siendo peleas burguesas y la sangre derramada simpre es sangre obrera. Que muchos de los que dicen estar peleando por nosotros hace tiempo que juegan para el otro bando, que nos siguen engañando con aquél cuento de que las condiciones necesarias nunca están. Que cada vez son más astutos en silenciar la rabia de la gente con prevendas y que a los que no se venden los siguen haciendo  desaparecer. Que nos siguen robando la historia y la identidad. Que convierten nuestras luchas en slogans que se ponen de moda y engordan la maquinaria asesina. Que muchos aún creen en exigir justicia a la justicia, en que ser protagonistas es ir a votar. Siguen machacando a la gente con su asqueroso sistema moral y su manual del buen ciudadano. A los que piensan diferente los siguen calumniando; somos vagos si nos oponemos a ser explotados, troskos como si fuera mala palabra, policías si denunciamos a las burocracias corruptas, violentos si la verdadera violencia, esa que mata de hambre a la gente, nos hace gritar.   
Te sigo escuchando decirme que hay que organizarse,  que la amenaza de quemar iglesias es mi excusa para quedarme quieta. Y tu fantasma habla con la misma vehemencia que vos, con tu misma convicción. Entonces, de a ratos, me siento capaz de ser uno de esos valientes que aún sobrevive, y planeo salir a luchar.  

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Algo para que me recuerdes



Suelo imaginar cómo habrán de recordarme cuando no esté. Y ese juego me devuelve una imagen desdoblada de mí.  Me abstrae y me veo, sentada en la cocina, con las piernas igual de movedizas que siempre, fumando y fumando, tomando café. Con los pómulos angulosos y el perfil armónico que le regala mi nariz, nerviosa y más delgada, graciosa y pretensiosa, soberbia y derrotada. ¿Me recordarán así? ¿Gravitará mi asuencia entre estas paredes sucias? ¿Resonarán mis carcajadas, mis sonrisas tristes, mis lágrimas? ¿Bailarán abrazando el esqueleto de mis vestidos? ¿Quemarán mis sombreros? ¿Sentirán alivio? ¿Podrá disiparse la bruma de mis días negros? ¿Lograrán sobrevivir los respiros de mi ternura acobardada o vencerá el filo de mis palabras gastadas? ¿Servirá de algo todo lo que he dicho? ¿Tocarán mis canciones en la guitarra? ¿Olvidarán mi voz, mi olor, mi testarudez? ¿Reirán del cúmulo de estupideces que solía decir o seguirán enojados con ellas? ¿Leerán mis libros, descubrirán las pistas o acabarán más perdidos que cuando era yo quien gritaba las coordenadas? ¿Sentirán la desnudez de mis pasos escondidos al otro lado de la ventana, hablarán conmigo o descubrirán que me habían olvidado incluso antes de que me hubiese ido? Quizás sepan leer todas esas historias de las que nunca supe escapar, que nunca pude borrar. Quizás sepan que fue insportable el frío de cada respuesta que me trajo el viento, o sientan el hedor de las preguntas que rebotaron hasta convertirme en el mismo hueco donde me perdí. Soy el agujero donde acabaré  de caerme. Por eso a veces te alejo, no quiero que termines cayendo conmigo. Hace ya algún tiempo que lo único que me queda son los estertores de lo que fui, lo que todavia se resiste a que esto, triste entre nosotros, sea tiempo de descuento. La única y última razón que me queda son las sospechas de que aun creés en mí. 

domingo, 10 de septiembre de 2017

Si estás perdiendo el alma y lo sabes, entonces tenés otra alma para perder1.


Siempre creí que sospechar estar volviéndome loca era lo que me mantenía cuerda. Me desesperó saber que no fue así.
Que era bipolar, ese fue el resultado del test. Eran casi las tres de la mañana de un día en el que estábamos bien. Habíamos cenado algo rico (una carne al horno con papas, creo), habíamos fumado y tomado café. Y a mí se me ocurrió esa maldita idea. Siempre que cae una mala idea sobre la mesa me pertenece a mí.
Comenzamos a hacernos tests online, pavadas, nada serio; que si elijes tal o cual llave te diré cómo eres, que el árbol que más te seduzca habrá de develar tu verdadera identidad.
Era divertido. De modo que llegué hasta allí. La página se titulaba ¿qué tan bipolar eres?. Comencé a leerlo pensando que era una estupidez. A medida que iba haciéndonos las preguntas en voz alta me parecía cada vez más ridículo ese cuestionario. Y entre punto y punto, al enfrentarme con las opciones, me tentaba y lanzaba comentarios sobre que aquello era algo que le sucedía a todo el mundo. Pero claro, había fumado demasiado y cualquier cosa a esa altura me daría risa. Él demoraba cada vez más en contestar, y poco a poco dejó de reírse, y las respuestas iban distanciándose.
Yo hace tiempo que lo sé. ¡Lo sabía! ¿Qué carajo sabía?
Y así fue como descubrí que era bipolar. Bueno, eso no es exactamente así. Fue un dictamen pasajero. En realidad así fue como descubrí que algo malo pasaba conmigo.
Tlp. Trastorno límite de la personalidad. Lo que comunmente se conoce como borderline.
¿De verdad no te habías dado cuenta? ¿Darme cuenta? A ver. Tengo treinta y seis años. Me mudé treinta y siete veces. Voy por mi sexta convivencia y tuve muchísimas parejas, más de treinta. Fui heterosexual, homosexual, bisexual, de a ratos. Anarquista, kirchnerista, comunista, y hasta budista. En nada he sido tan constante como en ser inconstante. Y cada vez que te ponés la campera pienso que no vas a volver nunca más. No; no me había dado cuenta.

1Charles Buowski

martes, 5 de septiembre de 2017

Corramos mejor suerte

BELLA ES LA CERTEZA, PERO MAS BELLA ES LA INCERTIDUMBRE
Pienso, me adentro en la lectura y me pregunto: ¿me puedo desprender de la obra del autor, de los personajes que van dejando pistas para conocerlos en cada uno de sus libros?
Sus personajes son borderline, desangran amor, desamor, odio, ira, inconformismo: una búsqueda que posiblemente no tenga fin, que estalla en las historias donde se presentan; una suerte de locura a flor de piel que desgarran presencias que hacen doler, como todo lo que duele desde la introspección. La muerte y la vida están crudamente enfrentadas, tan presentes, desdobladas desde una mirada andrógina, ficción o realidad que se baten a duelo en un cruce de camino que no te deja indiferente.
En esta obra conjuga las palabras como verbos que contienen su contrario y hacen explotar la existencia, porque sienten como todos sentimos, pero diferente, por eso derrama letras como sangre sobre el papel. Es que REY construye tumbas que llevan a un irremediable camino hacia la muerte, ya que ningún culto de Urano logro sobrevivir. Por eso le duele el mundo o lo vive con dolor, aunque sea una sacerdotisa victimaria que consagra a Plutón.
Ellos resucitan una y otra vez, CATALEPSIA, y en ese misterio se anima a poner al desnudo y desvela una verdad que da claridad a su obra, que induce al lector a no ser mero espectador, que lo invita a mirarse en el espejo.
 Sebastián Guerra


sábado, 2 de septiembre de 2017

Pandemónium

Se acostaron a dormir una noche común, una más de tantas noches; él en los agujeros de sus boxers, ella en la baba de las mismas calzas que usaba hacía más de un mes. Para hacerlo tiraron al piso las toneladas de ropa y los restos de los cigarrillos. Las colillas, las telas y las cenizas se unieron a todo el otro derrumbe. “Mañana limpiamos”, pensaron al unísono los dos.
La mañana siguiente el sol entró por la ventana, enardeció el humo de la casa y los despertó. Él se levantó a preparar el desayuno y ella lo vio andar hasta la cocina desde la pereza que aun la sostenía en el sillón.
El resto del domingo hubiese transcurrido en absoluta normalidad de no ser por eso.
“¡Amor, amor; tus pies!”. Entonces él bajó los ojos hasta encontrárselos y no pudo creer lo que descubrió. Debajo de sus tobillos, al final de sus piernas, sosteniéndolo inseguro dentro de los cincuenta centímetros cuadrados de una baldosa, brillaba un par de pies distinto a los que siempre calzaba. Entre atónito y despavorido, frente al rojo carmín de las uñas de esos dedos que no eran suyos, alzó la mirada hacia ella, que tenía en la cara un reflejo idéntico a su mueca de confusión. Y antes de que alguno de los dos se atreviese a decir una palabra, ella corrió suavemente las sábanas hasta dejar al descubierto la segunda evidencia de la distorsión. Bajo sus piernas llevaba puestos los pies de él.
Rieron por los nervios y por lo absurdo, pasaron de pensar que aquello era la continuidad de un sueño (¿de cuál de los dos?) a temblar de terror. Se revisaron los tobillos, buscando algún rastro de costura, un halo de pegamento, un punto de inserción, como si encontrarlo no fuese a provocar hipótesis más espeluznantes, y aún sabiéndolo, no podían para de buscar. Ambos tenían el pellejo intacto, a excepción del degradé creciente o decreciente dependiendo del de quién.  
A él le costó llegar a la cama, pues su metro casi ochenta tambaleaba sobre sus piesdella que tan sólo calzaban treinta y seis. Ella, en cambio, andaba más firme que de costumbre en sus prestados cuarenta y cuatro.
Pasaron el día entero tratando de hallar una explicación lógica, y aunque él sabía que las ideas de ella solían ser más un nuevo disparate que una solución, de por sí, amanecer con los pies de otro, perfectamente implantados, como si siempre hubiesen estado allí, era disparatado; de manera que, vacío de argumentos, cedió a la absurda ilusión de dormir y encontrar todo vuelto a la normalidad al día siguiente. Eso hicieron, pero despertar al otro día volvió evidente que aquel plan no había sido más que una expresión de deseo, y que las cosas hoy estaban mucho peor. Ya no eran sólo los pies, ahora este insólito ¿juego? les había intercambiado la voz. Ella estalló en risas cuando lo oyó decirle buen día tan agudamente, y él reconoció en su boca el sonido de sus carcajadas.
Creo que fue él quien habló del alivio de que aún fuera domingo y que todavía no había que ir a trabajar; o quizás lo mencionó ella, fue todo un lío saber quién decía cada cosa en medio de esta auditiva confusión.
El caso es que las horas pasaban y pesaban tanto entre estos desarreglos que decidieron dormir la siesta, o cedieron al cansancio, y al despertar encontraron sus ojos en la cara del otro. Probablemente esa parte haya sido la más complicada porque sus rostros se encontraban a sí mismos cuando se miraban entre sí. Entonces fue todo un caos. Del miedo, el extravío, y las risas nerviosas, pasaron a discutir cada vez más fuerte, cada vez más rudo, más duro, y se atrevieron a echar culpas y decir cosas horribles, claro que ninguno sabía con exactitud quién se las decía a quién. Ella lo miraba gritarle y se veía a sí mismo tan enfurecido. Él la veía insultarlo y se reconocía tan fea y violenta. Quizás esa imagen espejo les haya dado pena de sí, o quizás haya sido producto del mismísimo caos que volvía lo absurdo algo natural, o hayan perdido la fuerza para seguirse batallando; lo cierto es que de pronto él, de a pasitos cortos, tratando de no perder el equilibrio se acercó a ella; y que ella por fin hizo silencio y lo abrazó.
Se recostaron sin soltarse el abrazo y cerraron los ojos intentando apaciguar un poco el mareo y el laberinto. Ambos desearon que ese instante no acabara nunca, y se durmieron.
El lunes amanecía distinto. Estaban asustados ante la posibilidad de haber perdido sus manos, sus cabezas completas o tan sólo la nariz. “Decime que no tengo tetas, ¡por favor!” arrojó él antes de abrir los ojos. Y al escuchar su propia voz se lanzó rotundo a mirarla. Ahí la encontró, mirándose feliz la punta de los dedos que asomaban bajo las sábanas a los pies de la cama. “Me parece que debiésemos ordenar más a menudo la casa mi amor”. 






miércoles, 30 de agosto de 2017

Los número de esta locura

Estúpido Señor Cats: 2458
Lola: 2432
Fines y principio: 1330
Oda de resurrección: 1315
Todas las veces que me salvé: 1238
Martes penitentes: 881
Come off me: 754
Epifanía: 548
Textos atrapados: 533
El talle de mi tumba: 529
Aporía: 489
La causa: 347
Lo demás es cosa de valientes: 293
Pepsi, Rawson y el coronel: 288
De cómo errar en todo: 286

martes, 25 de julio de 2017


Esos mensajes que te llenan de ganas de seguir.

Hola Alejandra, lei tu libro ''Come off me'' y me encanto, fue realmente profundo y bello.

Hola Alejandra, hace mucho quiero escribirte, leí Oda de Resurrección, lo compré hace un tiempo ya, y quería agradecerte por tan bellas palabras y sesibilidad que transmitís. Te mando un abrazo y seguí creando.

Hola Alejandra como estass

hoy compre un libro tuyo en havanna

pepsi, rawson.y el.coronel

muy buenoo

todavia no termino pero ya comence y muy interesantee


una vez lei que un libro no solo debe abrir heridas, debe producirlas... "De como errar en todo" lo hizo y recién voy por la pagina 14


Alejandra, acabo de terminar de leer tu libro "Fines y Principio", es realmente bello, impecable!! Felicitaciones por ser dueña y tener la habilidad de explotar el don de la escritura. Como prometimos con mi novio cuando lo compramos, esta es nuestra humilde devolución. Saludos


Estimada Alejandra:

En el mes de noviembre de este año seguramente recordarás haber recorrido la provincia de Mendoza con tus libros bajo el brazo, fue durante la primera quincena que estuviste en General Alvear y en un café de la Avenida principal le vendiste uno de tus libros a mi papá y a algunos amigos que lo acompañaban en su mesa. El te comentó que yo también era escritora y vos le recomendaste Come off me. Cuando llegó a mis manos inmediatamente no pude resistir la tentación de darle cuanto menos una ojeada, ese es un impulso que no puedo evitar cada vez que una nueva lectura cae a mis manos...claro está que no pienso renunciar jamás a él o intentar domesticarlo...pre juiciosamente también esperaba encontrarme con una estructura narrativa de principio-nudo-desenlace y fue entonces cuando Come off me me impuso respeto aún sin haberlo descubierto: no iba a ser un libro mas, un libro para leer entre baches de tiempo en esos ratos que tenes diez minutos y queres despuntar el vicio. es un libro para leer con todos los sentidos, con la inteligencia encendida, uno de ésos que podes abrir en cualquier página al azar y no te va a hacer falta preguntarte que dicen las dos anteriores; desde mi humilde experiencia lectora  cada página es un todo, con frases profundas y oscuras que interpelan, con una maravillosa capacidad de síntesis donde afortunadamente la poesía no sale lastimada ni amputada y tampoco es predecible. Toda mi admiración.
Desde que forma parte de mi biblioteca he releído tu libro un par de veces y siempre hay una línea que me deslumbra desde la semántica o me deja pensando. Estoy tentada a pedirte permiso para usar un par de frases en los parlamentos de un guión que estoy terminando, convencida de que tus palabras les darían a los personajes la contundencia que no he acertado a encontrar con las mías.
Reitero mi admiración para con tu escritura y para con el proyecto Letras Ambulantes que me interesó muchísimo.


 Alejandra: terminé de leer el libro que me diste esta mañana. Por momentos me pareció uno de poemas, es clara la rima de la mayoría de los capítulos, por otros me pareció la catarsis del amor/desamor de alguien sensible, desolado, trágico y por otros casi un ensayo sobre los problemas existenciales. Los que mas me gustaron: día fuera de tiempo pag.35 y 155, hormigón pag. 60.
> La supervivencia siempre es letal. Vivir es siempre mortal. No vivir es estar muerto.
> Golo es bastante haragán, está cansado y es melancólico.
> La tinta de la impresión me ensució los dedos.
> No voy a leer ninguna crítica o análisis, odio a los opinólogos. 
> Te puedo decir que mi mejor halago es haberlo leído, el tiempo es valioso para perderlo en algo que no puede causarnos interés, aproximadamente dejo de leer siete de cada diez libros después de la segunda página.
> Iba a escribir una frase estúpida como "seguí escribiendo", pero es obvio que no la necesitás.
> Saludos.


Buenas tardes Alejandra, el lunes te compré Martes Panitentes y Come off me, en El Almacén, estaba desayunando con mi hijo. Ya  leí el primero. Me atrapó desde el comienzo, me encantó como explicas las rutinas, el conformismo, la culpa, todo lo que uno vive dia a dia.
Te dije que lo leia y te escribía, por eso cumplo.
Espero que tengas mucho exito en lo que hacer, continúa haciendolo por que sos una excelente escritora.
Hoy arraco con el segundo, te escribo cuando lo termine.
Muchas gracias !

Lacarancha me entrevista