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domingo, 25 de enero de 2015

Fragmento de lo que se viene

Era ley, y no había mucho que hacer contra ello. Desde ese día, un diez de diciembre de dos mil doce, todo el mundo en la ciudad debía vestir bigotes. Y digo vestir porque, los legisladores, al momento de sancionar la norma, tuvieron en cuenta las cuestiones biológicas hormonales de las mujeres de la ciudad. Pues, aunque en un principio el proyecto inicial hablaba sólo de personas de género masculino, las cuestiones de igualdad y los logros de las más prestigiosas feministas, metieron el dedo en el curso de las cosas y reclamaron, también, un bigote para sí. No es precisamente que a todo el pueblo le gustara la idea de los pelillos subnasales, pero fuese cual fuese el destino de la ciudadanía, debía ser para todos igual. De modo que, desde su pronta entrada en vigencia, cada persona que habitase dentro de los límites de la metrópoli debía llevar el bigote. Natural o artificial, más o menos recortado, pero bigote al fin. Y, como la ciudad era un sitio de paso de numerosa cantidad de turistas, el texto legal preveía también la instalación de puestos de alquiler de bigotes en todos los accesos de la urbe; y hasta una promoción válida para aquellos que estuvieran de paso por la zona y no pensaran quedarse más de dos día, de préstamo de bigotes. Es que el pelo en el bozo no era algo previamente presupuestado en los planes de los visitantes, y para nada el municipio quería que esta moda desalentara a los viajantes a conocer la ciudad. Entonces idearon un trámite sencillo, cosa que les costó demasiado; podríamos decir que si la sanción se demoró tanto fue, precisamente, porque a los funcionarios les costaba imaginar un trámite sencillo. Para ello esbozaron mil y un formularios distintos, a los que les iban amputando casilleros de datos inservibles, hasta lograr depurarlo lo más que pudieron, y así quedó. Un trámite casi anti-burocrático. Los visitantes llegaban, y era cuestión de enunciar a viva voz que estaban de paso, para que el oficial de turno tildara la opción “turista” en la planilla, una pequeña firma, un conteo a dedo de los ocupantes del vehículo y ya, bigote otorgado, casi casi como esos créditos que te dan en el acto. Un sector de los legisladores inflaron un poco la paciencia con crear un banco de datos, cual veraz de bigotes, pero la iniciativa fue desalentada por la mayoría; al cabo nada mejor que personas con bigotes de repuesto.
La ley entraba en vigencia en la capital de la provincia, siempre a la vanguardia de las cosas, y luego, de manera escalonada, en el resto de las ciudades, villas, poblados y asentamientos. Además, la idea había sido original del alcalde del ejido principal, motivo por el cual le concedieron el honor de ser sus representados, los primeros en refugiar sus sonrisas tras el mostacho.
Los argumentos se inscribían en las primeras planas del diario y en las placas de los noticieros en televisión. El debate los había regado por doquier. La gente oía y se acariciaba la parte correspondiente de la cara. Algunos sonreían, otros dudaban, otros protestaban. El proyecto había sido presentado, como dijimos, por gente del intendente y contó con el apoyo, desde el principio, del sindicato de barberos de la provincia, que vio en ello una gran oportunidad. Durante semanas estos profesionales del bello facial marcharon por las calles del centro, mostrando carteles con insignias de todo tipo, siempre a favor de la sanción de la ley; y hasta algunos, los más comprometidos, acamparon fuera de la legislatura la noche anterior a la sanción. (...

lunes, 19 de enero de 2015

Estaciones de mis letras (2011-2014)

Allen, Río Negro
Bahía Blanca, Buenos Aires
Bariloche, Río Negro
Constitución, Capital Federal
Carmen de Patagones, Buenos Aires
Centenario, Neuquén
Cinco Saltos, Río Negro
Cipolletti, Río Negro
Córdoba Capital
Cutral Có, Neuquén
Fisque Menuco, Río Negro
La Rioja Capital
Las Grutas, Río Negro
Mar del Plata, Buenos Aires
Mendoza Capital
Monte Hermoso, Buenos Aires
Necochea, Buenos Aires
Neuquén Capital
Plottier, Neuquén
Puerto Madryn, Chubut
Punta Alta, Buenos Aires
Rawson, Chubut
Regina, Río Negro
Rosario, Santa Fe
San Luis Capital
San Rafael, Mendoza
Santa Rosa, La Pampa
Senillosa, Neuquén
Tandil, Buenos Aires
Trelew, Chubut
Tres Arroyos, Buenos Aires
Viedma, Río Negro
Zapala, Neuquén