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jueves, 5 de noviembre de 2015

Come off me. Recién salido del horno

Todo es más de lo mismo. Las caras de la gente son idénticas unas con otras. La identidad no es más que una pretensión. Mirate al espejo. ¿Te creés diferente? Mamarracho; disfrazado por la calle, como los demás; obligando a la ropa, al peinado, a los movimientos, a las formas, a decir lo que ninguno de nosotros se atreve. Estamos obligados a hacer lo que debemos hacer, y si no, somos severamente castigados. Siempre. De las maneras más básicas o más originales. Señalados, condenados, mortificados, sancionados, torturados, ajusticiados por los demás. Perdonar, absolver, indultar, incluso premiar son formas de castigo. “If you do not do what you are told to do when you are told to do it, you will be punish, do you understand? (…) Your ass belongs to me now” . Vos no sos diferente; ¡yo no lo soy! La existencia es una maldita milicia, somos todos soldados marchando hacia la muerte, alzando la bandera de habernos sacrificado para sobrevivir. ¿Dignidad? Digno hubiera sido mirar a la vida a los ojos y escupirle en la cara: “no te creo” ¿Pero quién te creés que sos? ¿Quién soy yo para decir esto? No tenemos opción, no hay otro camino más que este que ya está lleno de huellas. ¿No ves? Por donde sea que andes ya hubo un par de pies. Dejá de soñar, no será sano, al final del camino, haberte mentido tanto. Quizás debiéramos empezar por asumirnos, por dejar de pretendernos. Mirar para abajo y tener el coraje de admitir que ese suelo firme sobre el que estamos parados armando laberintos de libertad, es un invento, y que estamos constantemente haciendo equilibrio para no caer más allá. Tal vez haya llegado el momento de coger todo el coraje que nos quepa en los pulmones y saltar. Saltar, simplemente saltar. Atrevernos, hundirnos. Sumergirnos más allá del límite que le quisimos poner al espacio del movimiento. Y caer. Caer mientras todo es bombardeado por la valentía del arrojo y cae con nosotros. Bajar, hasta más allá del fondo de las cosas que no tienen fondo. Que se abra en gajos el mundo y se desarme sobre sí. Darlo vuelta todo, reordenarlo y volver a desarmarlo. Y subir, mientras todo emerge con nosotros, hasta rozarle las mejillas al cielo y su absurdo infinito; tentarlo a que nos de una mano, amenazar con aferrarnos y dejarnos parir por la caída otra vez, ésta, con más violencia, hasta dejarle un agujero a la superficie de la tierra por donde se le escape el mundo, dejar que ese vacío nos trague, llegarle hasta el estómago y tragarlo a él. Permitirle a ese bocado indigestarnos y regurgitar el caos. Vomitarlo hasta quedar livianos y flotar, una vez más hasta lo que sea que exista o no exista después del universo, y desplomarnos con la furia suficiente para estallarnos la cabeza contra el piso y hacerlo evaporarse. Rompernos en mil pedazos, hacernos polvo y mezclarnos, hasta que el viento y el frío nos funda en cosa nueva. Y desaparecer. O permanecer. Seguir perteneciéndonos. Sobreviviéndonos. Creyéndonos dueños de algo que se supone que somos. Ser. Llenarnos de sentidos. Mirame. ¿Me ves? Acá estoy. Yo te veo. Tocame. ¿Me sentís? Yo te siento. Escuchame. ¿Me oís? Tengo tu música repitiéndose y colmando mis oídos. Hablame. ¿Me mentís? Yo siempre nos miento.

Fragmento de "Come off me"

Quizás realmente haya llegado la hora de estallar, de mostrarle mis garras al mundo, de clavar las tuyas en este puto rumbo que no deja de guiarme hacia tus pies. La rendición, siempre, esta asquerosa devoción que te alza los pasos más allá de mi cabeza y que se erige y se endereza a medida que va haciéndose más pequeña mi ilusión de sobrevivir. Si todos somos la misma mierda, el mismo envase, la misma construcción, pedante reflejo de los lugares más banales y más esquivos de la realidad. Sacate la cara, sacátela, no me sirve mirarte si es detrás de esa putrefacta máscara que te cuida de mi, de vos, de todos, de nadie más. Qué sabés de protegerte si te la pasás rodeando mi espalda con tu abrazo, disimuladamente. Y raspa, sabés, raspa, porque pone el cuero en carne viva, la desaparece entre las vomitivas promesas de tu ternura, y los pelos de tus brazos, de los que me termino aferrando para no caer cuando descubro que si caes vos, te sigo. Y las horas pasan y la inyección de realidad nunca es suficiente, no importa lo que piense la gente ni el tiempo, ni dios. Sos obra del diablo, sos mi sacrificio, el lugar donde me ha encontrado la muerte, de la manera más traicionera posible, sin armas, sin fuerzas, sin ganas de nada más que de anclar mis huesos a tu voz.

Números

En 1780 días:
Lola: 1673
Estúpido Señor Cats: 1435
Fines y principio: 1312
Oda de resurrección: 1186
Todas las veces que me salvé: 894
Martes penitentes: 789
Epifanía: 543
Textos Atrapados: 533
El talle de mi tumba: 529
La causa: 344
De cómo errar en todo: 281
Pepsi, Rawson y el coronel: 264
Lo demás es cosa de valientes: 252
Aporía: 134
Total: 10169
¡Gracias!

sábado, 12 de septiembre de 2015

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “TODAS LAS VECES QUE ME SALVE”

En el marco de una política de lucha contra la violencia de género y el femicidio, Aten, a través de la Secretaría de Derechos Humanos, auspició la presentación del libro Todas las veces que me Salvé, de la escritora Alejandra Rey.
Este importante acontecimiento, realizado en el día de ayer en las instalaciones de La Conrado Cultural fue promocionado dentro del espacio a Guitarra Limpia contando con la participación de los cantantes Pedro Palacios, Walter Cuevas, Miguel Sprumont, Sergio Abdala y Mati Moya; también participaron lxs poetas Juliana Biurrun, Juan Aguilar y Hernan Riveiro; además, y como protagonista principal, Alejandra Rey, la autora del libro, realizó una lectura donde la crítica hacia el modelo machista y androcéntrico de nuestra sociedad, mostraba la importancia y urgencia de batallar contra esa cultura e ideología. Junto a ella, subieron al escenario Ivanna Rosales y Marcela Peiris; como representantes de Aten hicieron uso de la palabra Susana Delarriva, Alejandra Delarriva y Marisabel Granda, quienes se refirieron al compromiso indelegable de Aten de luchar en todos los escenarios y espacios contra este flagelo y también mencionaron la importancia de la Resolución N°1633 que habilita a tomar licencia por Violencia de Género a todas las compañeras del sistema educativo neuquino. Esta conquista pone a Neuquén como la tercera provincia a nivel nacional en tener esta licencia.











Charla en la EPET Nº8 sobre Violencia de Género y femicidio

VIOLENCIA DE GÉNERO Y FEMICIDIO
Aten, a través de la Secretaria de Derechos Humanos, realizó una nueva jornada de debate y reflexión sobre Violencia de Género y Femicio. En este caso fue en la Epet N°8 de Neuquén Capital y estuvo dirigida a alumnxs de 3er año, y contó con las presencias de Alejandra Rey, autora del libro Todas las Veces que me Salve e Ivanna Rosales, víctima de violencia de género y protagonista del documental Ella se lo Buscó, donde denuncia la situación por la que tuvo que pasar. Luego de la proyección del documental, lxs estudiantes intercambiaron reflexiones y realizaron preguntas. Aparecieron inquietudes y problemáticas en relación a la pareja, la familia, los medios de comunicación...
La organización en el colegio estuvo a cargo de profesorxs, asesorxs y de la comisión directiva del Centro de Estudiantes.
Al finalizar la jornada desde Aten se proporcionó a la institución ejemplares del libro de Alejandra Rey, copias de la resolución 1633 Lic. por violencia de género y ejemplares del Cuadernillo Espacios Escolares y Relaciones de Género (Visibilizando el sexismo y el androcentrismo cultural), materiales que lxs alumnxs utilizarán para investigación y/o consulta.
(Para aquellos colegios interesados en estas jornadas deben llamar al 2994159343 Cristian Eduardo Lermanda Diaz, Secretario de Derechos Humanos de Aten capital)






Convocatoria Presentación del libro "Todas las veces que me salvé"


Charla Cpem Nº 12: Violencia de Género y Femicidio

Durante el 27 de agosto se llevó a cabo la Jornada sobre Violencia de Género y Femicidio con alumnxs de 2º y 3er. año del Cpem Nº12 de Neuquén. El encuentro contó con la participación de Ivanna Rosales, víctima de violencia de género y protagonista del documental "Ella se lo busco. Historia de una sobreviviente" donde se narra parte de su historia; también estuvo presente Alejandra Rey, autora del libro "Todas las veces que me salvé" quien a través de la narrativa ficcional realiza una cronología de una gran cantidad de femicidios sucedidos desde 1980 hasta la actualidad en nuestro país.
Este espacio de formación, información, reflexión y debate fue organizado por el Prof. Celso Brullo. La participación de alumnxs se enmarca en un trabajo de investigación que están llevando a cabo en esta institución. Durante las exposiciones de ambas mujeres lxs estudiantes realizaron preguntas y aportes. En el intercambio de opiniones y experiencias, los medios de información, la pareja, las relaciones laborales, la importancia de organizarse, la familia, los juegos, la escuela, la vestimenta, la violencia, el femicidio, la denuncia, el Estado… fueron temas de debate y reflexión.
Acompañó en esta actividad la Sec. de Derechos Humanos de  Aten capital. 



miércoles, 29 de julio de 2015

Auspicio

La lucha contra los femicidios y la violencia de género la debemos dar en diferentes espacios: en la calle, en las escuelas, en los medios de comunicación, dentro de las familias. Es tarea de todxs desnudar y exponer la cultura patriarcal, esa visión y práctica de vida androcéntrica heredada de generación en generación. 
“Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así nomás, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia el derecho de propiedad privada que hace al hombre dueño de la mujer. Pero… ninguno, ninguno, ni el más macho de los súper machos tiene la valentía de confesar ‘la maté, por miedo’ porque al fin y al cabo, el miedo de la mujer a la violencia del hombre, es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo”, dice Eduardo Galeano en un juego de palabras revelador.
Promocionar y alentar la publicación de este libro es para nosotrxs una emergencia ineludible. Alejandra Rey apela a un registro literario donde la ficción incorpora lo metafórico que transforma la contundencia y la frialdad de los números (casos de femicidios cometidos desde 1980 hasta la actualidad) en un sentimiento universal que impregna toda la obra.
Todas las veces que me salvé, donde las mujeres “somos parte de una ruleta” que en cualquier momento “me puede tocar a mí”, dice la autora, expresa ese miedo a la violencia. Pero a la vez lo enfrenta y lo visibiliza, le pone números, nombres y apellidos, fechas… lo acerca y lo aleja de su vida, lo hace parte y lo expulsa… Todas las veces que me salvé expresa eso y denuncia.
Aten Capital, a través de su Secretaría de Derechos Humanos agradece a Alejandra Rey por permitirnos hacer llegar este libro a todos los colegios de la provincia, un espacio más donde la batalla cultural contra los femicidios y la violencia de género, se debe construir día a día.


viernes, 17 de julio de 2015

"Todas las veces que me salvé" - Preliminares




Soy mujer. Tengo treinta y cuatro años. Tengo una hija  mujer. Tengo muchísimas amigas mujeres, una pequeña hermanita, una mamá. Y tengo esta costumbre, o quizás esta  herramienta de escribir. Vivo en este país, hoy, ahora, donde cada treinta horas matan a una mujer. También tengo un hijo varón, pareja y varias ex parejas. Salgo todos los días a la calle, trabajo en la calle. Desayuno cada mañana leyendo los diarios. Miro, aunque casi siempre de reojo, la televisión. Me compro ropa y alguna vez he seguido alguna dieta. Llevo adelante una casa, a tropezones, con sus rutinas diarias. Todavía estudio. Paseo, aunque con menos frecuencia de lo que me gustaría, pero paseo al fin. Vivo; aún vivo, y las noticias me dicen que eso es simplemente una cuestión de suerte.
En nuestro país las estadísticas desnudan una tristísima realidad: cada treinta horas muere una mujer víctima de la violencia de género. Un femicidio cada treinta horas. Atroz. Y quizás sean más, puesto que no hay un registro oficial de esos asesinatos. Los medios relevan algunos casos, pero no la mayoría. Muchas mujeres son asesinadas en el anonimato.
            El propósito de este libro es amplio. Es una novela, porque no soy periodista, ni psicóloga, ni abogada, ni erudita en ninguna rama parecida. Soy simplemente una escritora de ficción. Pero esta ficción es cruelmente real. Cada caso que nombro lamentablemente sucedió.
                Sentarme a escribirlo no ha sido fácil. Ante todo porque leer los destinos que les ha costado la vida a ellas fue mucho más que triste; luego porque encontrar la información ha sido toda una odisea.  Y es por esto último que pido perdón a la memoria de todas las mujeres que no pronuncié, esas que a los ojos de la prensa, al menos al sector de la prensa que yo alcancé, siguen siendo invisibles.
            Me senté frente al papel con la necesidad, la urgencia de decir algo, y llena de preguntas. Quise poner sus nombres porque, aunque entiendo la importancia y la utilidad que tienen los números al momento de visibilizar realidades y generar las políticas necesarias para modificar situaciones,  siempre tuve un problema personal con ellos, me parecen fríos, vacíos.  Leí (leí mucho, no sólo los artículos sobre esas muertes, sino una variada literatura relativa al tema), lloré, maldije, putié. Y al final de todo me quedó grabada una idea: un femicidio es el asesinato de una mujer por el solo hecho de serlo, como una forma extrema de la violencia machista. Cada una de ellas podría haber sido cualquiera.
Este libro no pretende ser una recopilación con visión jurídica de casos, aunque he contado en él detalles de algunos, he nombrado condenas e impunidad; porque si bien la incorporación de la figura del femicidio como tipo penal ha sido un gran avance en pos de la visibilización y de la  justicia, cuando llegan la sentencias ellas ya no están. Claramente no me es indiferente que los femicidas estén cumpliendo una condena o anden sueltos por las calles, pero el grito  de estas hojas es que nos dejen de matar.

Este libro es una denuncia (y una autodenuncia), un grito, una voz; que va cargado de ganas de contagio; pero, por sobre todas las cosas, es una esperanza de reacción, porque esta historia podría tener un final muy triste, el peor de todos: que no tenga final. 

domingo, 25 de enero de 2015

Fragmento de lo que se viene

Era ley, y no había mucho que hacer contra ello. Desde ese día, un diez de diciembre de dos mil doce, todo el mundo en la ciudad debía vestir bigotes. Y digo vestir porque, los legisladores, al momento de sancionar la norma, tuvieron en cuenta las cuestiones biológicas hormonales de las mujeres de la ciudad. Pues, aunque en un principio el proyecto inicial hablaba sólo de personas de género masculino, las cuestiones de igualdad y los logros de las más prestigiosas feministas, metieron el dedo en el curso de las cosas y reclamaron, también, un bigote para sí. No es precisamente que a todo el pueblo le gustara la idea de los pelillos subnasales, pero fuese cual fuese el destino de la ciudadanía, debía ser para todos igual. De modo que, desde su pronta entrada en vigencia, cada persona que habitase dentro de los límites de la metrópoli debía llevar el bigote. Natural o artificial, más o menos recortado, pero bigote al fin. Y, como la ciudad era un sitio de paso de numerosa cantidad de turistas, el texto legal preveía también la instalación de puestos de alquiler de bigotes en todos los accesos de la urbe; y hasta una promoción válida para aquellos que estuvieran de paso por la zona y no pensaran quedarse más de dos día, de préstamo de bigotes. Es que el pelo en el bozo no era algo previamente presupuestado en los planes de los visitantes, y para nada el municipio quería que esta moda desalentara a los viajantes a conocer la ciudad. Entonces idearon un trámite sencillo, cosa que les costó demasiado; podríamos decir que si la sanción se demoró tanto fue, precisamente, porque a los funcionarios les costaba imaginar un trámite sencillo. Para ello esbozaron mil y un formularios distintos, a los que les iban amputando casilleros de datos inservibles, hasta lograr depurarlo lo más que pudieron, y así quedó. Un trámite casi anti-burocrático. Los visitantes llegaban, y era cuestión de enunciar a viva voz que estaban de paso, para que el oficial de turno tildara la opción “turista” en la planilla, una pequeña firma, un conteo a dedo de los ocupantes del vehículo y ya, bigote otorgado, casi casi como esos créditos que te dan en el acto. Un sector de los legisladores inflaron un poco la paciencia con crear un banco de datos, cual veraz de bigotes, pero la iniciativa fue desalentada por la mayoría; al cabo nada mejor que personas con bigotes de repuesto.
La ley entraba en vigencia en la capital de la provincia, siempre a la vanguardia de las cosas, y luego, de manera escalonada, en el resto de las ciudades, villas, poblados y asentamientos. Además, la idea había sido original del alcalde del ejido principal, motivo por el cual le concedieron el honor de ser sus representados, los primeros en refugiar sus sonrisas tras el mostacho.
Los argumentos se inscribían en las primeras planas del diario y en las placas de los noticieros en televisión. El debate los había regado por doquier. La gente oía y se acariciaba la parte correspondiente de la cara. Algunos sonreían, otros dudaban, otros protestaban. El proyecto había sido presentado, como dijimos, por gente del intendente y contó con el apoyo, desde el principio, del sindicato de barberos de la provincia, que vio en ello una gran oportunidad. Durante semanas estos profesionales del bello facial marcharon por las calles del centro, mostrando carteles con insignias de todo tipo, siempre a favor de la sanción de la ley; y hasta algunos, los más comprometidos, acamparon fuera de la legislatura la noche anterior a la sanción. (...

lunes, 19 de enero de 2015

Estaciones de mis letras (2011-2014)

Allen, Río Negro
Bahía Blanca, Buenos Aires
Bariloche, Río Negro
Constitución, Capital Federal
Carmen de Patagones, Buenos Aires
Centenario, Neuquén
Cinco Saltos, Río Negro
Cipolletti, Río Negro
Córdoba Capital
Cutral Có, Neuquén
Fisque Menuco, Río Negro
La Rioja Capital
Las Grutas, Río Negro
Mar del Plata, Buenos Aires
Mendoza Capital
Monte Hermoso, Buenos Aires
Necochea, Buenos Aires
Neuquén Capital
Plottier, Neuquén
Puerto Madryn, Chubut
Punta Alta, Buenos Aires
Rawson, Chubut
Regina, Río Negro
Rosario, Santa Fe
San Luis Capital
San Rafael, Mendoza
Santa Rosa, La Pampa
Senillosa, Neuquén
Tandil, Buenos Aires
Trelew, Chubut
Tres Arroyos, Buenos Aires
Viedma, Río Negro
Zapala, Neuquén