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sábado, 29 de noviembre de 2014

Algo de Cats

La hubiera perdonado. Salí del locutorio y caminé hasta la plaza que primero me encontró. Cada cinco o seis o diez cuadras suele haber una plaza; a veces pienso que están puestas allí como consejo, a sabiendas de que cada tantos pasos uno tiene el deber o la necesidad o la urgencia de sentarse a pensar y planear qué hará con los harapos en que te ha convertido la vida tras la última decepción. La hubiera perdonado. El hombre que pasea ese perro nada sabe de todo cuanto me ha sucedido, y distraído me sonríe de costado y hasta se atreve a decir que es un buen día. Buen día para usted, que seguramente aún no ha perdido los cerrojos en los ojos y que vuelve a su casa cada día más ciego que el anterior, más cómplice de esta pavada que llaman amor, y acaricia la espalda de su esposa en el mismísimo lugar donde otra persona ha posado sus garras sin que usted lo sepa. Buen día para usted, que encuentra satisfacción en tener otro ser asido de la correa, como si eso le reivindicara la idea de que puede ejercer control sobre algún ser. Y ese pobre cuadrúpedo estúpido que menea la cola y babea y que agachará la cabeza por un mimo aún después de los golpes. Para ustedes buen día, que se creen realistas y le viven plantado aristas ficticios a las cosas hasta confundirlo todo con la más cobarde ficción. Pobres. Pobres los que aún se conforman con las migajas de las horas y lo que les escupe el vómito de la resignación. Pobres, los que aún encuentran razones para la sonrisa, y la declaran frente de batalla a pesar de saberla mentira. Buen día contesta mi inercia y me enojo más aún conmigo.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Entrevista en La Mañana de Neuquén

13-07-201401:30| Neuquén |CIUDAD   
Una escritora recorre los bares en busca de nuevos lectores 
Alejandra Reyna decidió no dejar su trabajo en las librerías. "Dejé de lado losprejuicios de cómo alguien sale a vender lo que escribe", contó.


NEUQUÉN
No es la primera vez que el cronista se cruza en alguno de los bares de esta ciudad con una joven escritora que, con una sonrisa y buena actitud, recorre las mesas ofreciendo sus libros a quienes disfrutan del café matinal. Hace más de cuatro años que Alejandra Reyna -que con 8 años llegó a Neuquén proveniente de Buenos Aires- decidió no dejar sus libros en librerías para venderlos en la calle. “Un libro debe construirse como un reloj y venderse como un salchichón”, propuso alguna vez el poeta argentino Oliverio Girondo.
Los comienzos de Reyna en la venta ambulante surgieron de una necesidad económica. Luego de darle vueltas a la idea, un día puso un par de ejemplares de su libro Fines y principio en su morral y salió a la calle. “Entré a un negocio de venta de ropa en la esquina de Santa Fe y Ministro González, y la mujer que atendía me compró un ejemplar. Supongo que lo hizo para ayudarme, conmovida con la situación de alguien que escribe y sale a vender sus libros”, explicó. De esa obra que publicó en 2010 y de la cual hizo una tirada de 100 ejemplares, en enero del año siguiente los había vendido todos.
Esa primera venta la impulsó a continuar. Agarró un mapa de la ciudad y trazó algunos circuitos para recorrer comercios, bares y oficinas. “Dejé de lado los prejuicios de cómo alguien sale a vender lo que escribe. En todo caso, me enfrenté a las críticas o a que te ignoren. Y también me encontré con personas que me dijeron: ‘A este negocio han entrado a vender medias, bombachas o lo que sea, pero nunca un libro’”, comentó entre risas. A la hora de las preferencias, elige los bares, “por el recambio de gente que hay”.
No solo recorre las calles de esta ciudad, sino también otras ciudades del país. “Escribo, corrijo, imprimo y salgo a vender mis libros. Los imprimo a medida que se venden. Vivo de lo que vendo”, confesó.
Algunos clientes dejan de leer el diario o mirar sus celulares y les echan un vistazo a los libros que ella les deja sobre la mesa. “Creo que la gente compra una causa. En realidad, me han comprado mucho más de lo que me han leído”, 

miércoles, 25 de junio de 2014

Entrevista en Irnos de Boca

Les dejo el link donde podrán escuchar una entrevista que me hicieron Lorena Pacheco Y Natalia Castaño el pasado lunes 23, para FM 91.1 Radio Mural, Cipolletti.
Que la disfruten.
Click y a escuchar

lunes, 2 de junio de 2014

Fragmento Estúpido Señor Cats

¿Por qué duele? Este amor, este concepto de amor con que dice amar el mundo, duele. Amor vinculado, sinónimo de vínculo. Amar es relacionarse y relacionarse es poseer y pertenecer, de alguna manera. Amor: posesión y pertenencia.  Jamás en equilibrio, porque nada que sienta que está siendo poseído, si también tiene la sed de poseer, dejará de oponer resistencia, y viceversa; entonces se plantea como lucha, como conquista, y ahí van, amándose plantándose banderas, creyéndose pueblo y territorio, viviendo victoria y rendición.
Alguien debería revelarse contra esto, pero en serio. Alguien debería asumir la abdicación, desconocer al enemigo abandonando el campo de batalla, rendirse, pero por completo, sufrir todo el ardor que haga falta, hasta prenderse fuego, y ser caso testigo del destino obligado de la colonización. Volverse de piedra y esperarlo a escondidas para que descargue toda su ira y no surta efecto, alguien que tuviera el coraje para serse lo suficientemente sincero y decirse a así mismo no, nunca más, esa y cada otra vez no.
La hubiera perdonado, si al menos se hubiera atrevido a pedirme perdón.

Huyó, simplemente agarró sus cosas y huyó; pero dejó otras tantas, tantas, tantas… salió corriendo sin decir nada, sin romper ninguna de las promesas que aún no había cumplido, simplemente escondió la cabeza y huyó. Y mis brazos se estiraron, se venían estirando, elásticos, elásticos, hasta las puertas del castillo, que abandonó sin derribar. Y yo que había jurado entregarle mi vida, se la había entregado. Huyó, con mi aliento bajo el brazo, olvidando llevarse la respiración para que pudiera yo caer rendido. Me traicionó, porque estas cosas no surgen de golpe, de un momento para otro, esto se asoma y uno decide si le abre la puerta o le explota la nariz con un portazo. ¿Cuánto tiempo me ha mentido; desde cuándo? Y caminé sobre mis pies hasta el centro de la habitación, pestilenta, aunque mis pies sabían exactamente como mis rodillas. Llegué, y la falta de aliento me arrojó sobre la cama, que ahora era lo mismo que el sillón, que mis horas sin sexo, que mi tumba, que el lugar de mi crucifixión. 

martes, 11 de febrero de 2014

Retazo de Oda

Raumboid se sentía mareado. No le disgustaba el mareo. Son las consecuencias del vuelo, esa instancia de la desorientación, de ver izquierda en derecha. Florecer… constante florecer sin raíces. Huérfano de ese néctar del olvido con que los días suelen convidar. He descubierto la bandera, esa que han plantado en mi cabeza. Y lo primero es el derrumbe. Saber que todo cuanto se sabe que existe bien podría ser una ilusión. Escombro sobre escombro, andando a tientas. Intoxicado. Encontrarnos, perdernos y buscarnos. Asumir la decepción. Todo deja huella, y uno no pierde la consciencia de la intoxicación. Aún cuando pienso libre dudo, pues quizás sea una fea jugarreta, una peor. Uno mira y duda. Duda y descubre. ¡No! Uno mira y duda; y ante la duda salen otra vez, corriendo, a taparnos los ojos, ahora con un oasis que creemos una iluminación. Y nos declaramos libres, sin notar que lo que estamos viendo es un barato cartel luminoso, un vez más el perfume venenoso que nos ciega. Ellos otra vez, manejando los hilos de la marioneta, haciéndole pensar que piensa. Si hasta cuando digo esto puedo estar tendiéndonos una trampa. No, por favor. No confíen en mí compañeros; no. Plantarán el traidor en el corazón de la revolución. No confíen en quien guía, en quien indica el camino a seguir. No. Ese es el vendido, a él han secuestrado. Creer de una voz certera. La fe nos ciega. Volvamos la realidad atea. El siguiente paso de su plan. Y así juega, juega y juega... haciéndonos caminar eternamente dentro de una esfera.  Es tiempo de parar.
Todavía estaba a tiempo.
¿Y si todo ese argumento fuera sólo la trampa para hacerme quedar quieto? Exagera. Siempre exageraba.

Debemos hacer nacer una memoria nueva.

martes, 14 de enero de 2014

Algo de "Estúpido Señor Cats"

¿Qué importa si después de aquello continuaba la vida?, si yo había jurado dejar de vivir si la perdía. ¿Nadie se da cuenta de que todos fracasan, de que ninguno puede decir que no ha sufrido? Huele a estafa, por donde se lo mire. ¿Nadie se da cuenta de que nos están engañando, de que nos pintan un amor de película y obligan a asumir un rol; que el papel nunca se ajusta a lo que en realidad sentimos, que la piel comienza a estirarse, a tensarse a ajarse, que amenaza con romperse; que los huesos quedan pulverizados como para poder seguir de pie luego de que ella se haya ido; de que el mundo no se detiene y nos combate subliminalmente con ofertas y ofertas, y nos tientan, y cuando no nos convencen nos obligan; de que la ilusión óptica dura no mucho más de tres meses, que luego se vuelve cotidiano y cotidianamente se transforma en su peor enemigo; que el efecto del narcótico cuando cede deja una abstinencia indefinible; que las reglas en que están planteadas sus dimensiones asfixian y resucitan la asfixia sólo para eternizar el ardor, y que ahogados y drogados, desnudos sobre una nueva piel, juramos las cosas más tontas, ardemos la imaginación de todos los próximos años a una inercia que da pavor, que lo vuelve todo predecible, que nos tala de raíz las oportunidades, las sorpresas, los desvío, que se convierte en atajo, que te cruza por la mitad la vida, y de tanto en la mitad siente que se vuelve eje y allí es donde clava el aguijón y convierte tu universo en una esfera gaseosa que gira alrededor de él, siempre de él, y tan de él que engorda y lo engulle todo, y abarca cada sitio que se invente, lo perfuma, todo huele a su olor, y así se  confunde con lo absoluto, justamente lo que necesita para ser concebido como destino eterno; y se mira al espejo y sabe que sobre la mesa no hay más nada que comer que no signifique consumirse a sí mismo, y se retrae, de a poquito, porque antes perdió consciencia, y si pierde la consciencia olvida que allí no tiene que dar el mordisco si no quiere comerse sus propias piernas, y la distracción y el hambre y las ganas de todo lo demás en oferta; muerde, despacio y tímido, muerde, se clava hasta el hueso los dientes y arranca un pedazo y lo muele y lo traga sellando el sabor que encenderá el apetito de la gula en el paladar; nadie se da cuenta, de que esto que llamamos amor es simplemente un concepto, una palabra que está mal definida, que estamos comiendo carne de nuestra propia carne en estas relaciones narcisistas, que nos fagocitan, y que nos alienan y que, como estúpidos, rendimos culto a la enajenación, que cada vez somos menos o menos parecidos y más egoístas, que damos cátedra como de ciencia y que lo digerimos hasta excretarlo y a eso lo llamamos poesía, que es el único sitio donde prometemos lo que sabemos que nadie exigiría y exigimos lo que nadie cambiaría, que hacemos de la comunión una mezcla confusa donde las cosas son cualquier cosa menos parejas, que esa masa entra en ebullición con el pasar de los días y explota, desde el centro, avanzando sigilosa por entre las venas hasta crearte algo llamado corazón que será lo que más te engañe, lo que más te desoiga, lo que más te aprisione, lo que más te hiera, lo que más te hieran, lo que más en evidencia te deje cuando alguien te desnude, lo que te plantee cada una de tus dudas, hasta dudarte todo, hasta no saber quién sos, hasta robarte por completo el nombre y atarte a su ombligo, que habrá de llamarte como tenga ganas y habrá de acostumbrarse a tenerte como apéndice tanto que te considerará su creación, lo que te hará ponerte de rodillas y perdonarlo todo, o aceptarlo, u olvidarlo, lo que más te hiele cuando todo terminó; nadie se da cuenta? 

¿Por qué duele? Este amor, este concepto de amor con que dice amar el mundo, duele. Amor vinculado, sinónimo de vínculo. Amar es relacionarse y relacionarse es poseer y pertenecer, de alguna manera. Amor: posesión y pertenencia.  Jamás en equilibrio, porque nada que sienta que está siendo poseído, si también tiene la sed de poseer, dejará de oponer resistencia, y viceversa; entonces se plantea como lucha, como conquista, y ahí van, amándose plantándose banderas, creyéndose pueblo y territorio, viviendo victoria y rendición. 

viernes, 10 de enero de 2014

Texto para censurar

Negros los silencios de tu
complicidad y sus agujeros, llenos de
 rencor, de ira, de rabia, sucios por donde los
 mires; de huellas que equivocan el camino,
 que siembran sobre las cabezas que
cosechan tus bolsillos; tus vueltos y las
monedas con que creés asegurarte el
paraíso; las sonrisas esquivas y las veces que
cruzás de vereda, tu amenaza de protección
 y tu constante abandono, las migajas con
que saldás tu indiferencia; tus oídos ciegos y
 los espejismos de tus rutinas de papel
madera; los acordes de tu concepto de
 cultura, frívola, repugnante, vacía.


Putos tus juicios ignorantes, el
conservante de tu figura, las cremas que
 usás a escondidas; tus horas de gimnasio y
el rubor de tus abdominales; el reflejo que
desde el espejo te mira, la combinación de
 tus zapatos y tu camisa; las lágrimas
 silenciosas y tu fútbol de maricas; tu
concepto de la palabra natural, tu sexo de
 reproducción y los cuernos que esconden
 tus amigas; tu aceptación, tu permiso, tu
tolerancia, tus reglas y tu moral asesina.

Extranjero, paragua, chileno, sudaca,
 bolita, tus asquerosas fronteras, tu finitud,
 tus límites y tus banderas; tu incapacidad de
amarme sea de donde sea; la insignificancia
 de tu himno, tu ejército y tus tierras; tu
estúpida clasificación de razas, tu perro con
papeles que acreditan importancia, el
pedrigí de tu abuela, su pelo rubio y la
tintura con que se tapaba las canas.

Gorda tu sombra de catálogo, el
sudor de tus dietas y tu discriminación; que
 me ajusta las puertas e intenta no dejarme
 pasar; tus maquetas de un mundo de una
sola medida y el temor de que allí algún día
sea a vos a quien no le quepan las caderas; el
hambre de las patas flacas de tus modelos
que menean el culo sobre tus resbalosas
pasarelas y tus vulgares deseos de hacernos
a todas anoréxicas.

Chorro tu aire acondicionado, tus
siestas en colchones de agua, la seda de tus
sábanas, tus días de Shopping y tu
aguinaldo; tu trabajo honrado, tu jefe, tu
asenso y tu patrimonio asegurado; tus hijos
de uniforme y sus colegios privados, tu
 medicina prepaga, tu empresa, tus ahorros y
su inflación; que nos sacan el pan de las
manos y nos acusan de vagos; que aún creen
que el que no tiene es porque no trabaja y
nos manda a limpiarle la mierda a los baños
de los adinerados, que nos encierra, nos
silencia, nos reprime, nos mutila, nos
margina y nos encarcela; que nos culpa del
 pánico al salir a la calle, esa misma selva
donde vos comés y yo no.

Discapacitado tu gobierno, que
jamás nos tiene en cuenta y tus votos en la
urna con su demagoga política de inclusión;
 tu escaso idioma que nos incomunica, tus
 veredas de obstáculos, tus carreras y tu
coeficiente de inteligencia; tu  estética
simétrica, cuadrada, ridícula, patética, que
hace raíz de las diferencias.

Débil tu sexo machista, tus gritos
obscenos, tus propuestas indecentes, tu
extorsión, tu intento de dominación, tu Idea
de poder y el señorío de mis piernas que te
hacen tambalear; tu rutina de roles, tus días
de paternidad y tus dudas sobre genes.

Hipócrita tu hija, tu mamá, tu
hermano, tu tío, tu vecino, tu amigo, tu
abuela; tus modelos para armar, tus planos,
 tus manuales de instrucciones, tus normas
de calidad, tu escala de eficiencia; tu vida
exitista, tu familia, tu nombre, tu apellido,
 toda tu genealogía y su descendencia; tu
 prudencia al encontrarte conmigo, tus
palabras medidas, tus políticamente
correctos, tus protocolos, tus buenos
modales, tus formas y sus etiquetas. Tu
onda ecologista, tus estandartes de paz, tus
 libros de autoayuda, tu optimismo y tu
energía positiva; tus clases de yoga, tu
ánimo de rivotril, mientras el hambre
camina por calles de supermercados
atestados de ofertas de comida.

Maldita esta rabia que no mide, que crece,
que no se esconde, que vomita; la
impotencia de sabernos tantos y sentirnos
tan solos; la insistencia en convencernos
sobre lo injusta que es la vida y tentarnos a
sonreír, sin dejar que al menos nos sintamos
egoístas, que nos llena de argumentos para
mirar hacia otro lado, que nos tilda de
intolerantes, de guerrilleros, de subversivos,
 de inconvenientes, y el silencio de la causa
de los pacifistas, que nos convidan a poner
 la otra mejilla; el merchandising de su
concepto de amor, que nos juzga por no
 estrecharle la mano a ese mismo que día a
día nos asesina.

¿Violento este escrito? Puede ser. Tenga el
 placer de recortar por donde usted quiera,
pues este es un texto para censurar por
donde crea que más le convenga.