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viernes, 23 de agosto de 2013

Estúpido Señor Cats

Las cosas se desordenan, y estoy seguro de que lo hacen solas. Un buen día amanecen distintas, bajan de la cama con el otro pie, se miran al espejo y se encuentran una mueca desconocida, nueva, recién estrenada. Se desordenan solas, lo juro. Por más empeño que yo ponga en mantener cada cosa en su lugar, un buen día desafían mi cordura y se aparecen por los sitios más insólitos. Los primeros ratos me hago el distraído, miro para cualquier lugar,  contengo la respiración. Pero las cosas se desordenan solas. Son esas veces en que las certezas se aferran a un signo de pregunta y accionan, presionan, no callan, no paran. Pregunta, pregunta; todo lo que me mira me pregunta. Y esta puta ansiedad que no me deja pedir una tregua y que se apresura en contestar. Y contesta, murmura, pronuncia, grita de otra manera. ¿Quién escucha? ¿Quién olvida todo lo que he dicho antes? ¿Por qué el mundo ha decidido plantar un punto de comienzo justo hoy? Debo haber estado sordo, ciego, ido. No debería perdonárseme tremenda distracción. Todo esto que está sucediendo tiene que haber empezado antes. Y como si alguien hubiese puesto pausa algún tiempo atrás y la película estuviera apresurada por terminar con la ilusión de llegar a tiempo a pesar de haber estado demorada, todo comienza a correr a mi alrededor, y los instantes duran menos de lo que acostumbraban, o lo mismo, pero en el suspiro les caben mucho más cosas. La desesperación, que se aferra del traje, que esconde sus manos y sus testigos en los bolsillos del disfraz del personaje; el personaje que tiembla por si lo declaran culpable y escribe una carta de despedida, pensando en que será mejor volarse la cabeza, y explica que hasta el preciso momento en que cogió esa pluma creyó que era persona, vivió como si lo hubiese sido, y desnudo se declara vencido y aprieta el gatillo. Y el disparo lo desparrama todo con mucho más violencia y velocidad. No puedo creer lo que estoy viendo, no puedo creerlo. El frío se asemeja tanto a la muerte que por si acaso el corazón manda más oxígeno a la periferia, y los sesos se revientan contra la primera pared que encuentran. Sangre. Miedo. Sed. Hambre. Las cosas ya están completamente desordenadas. Caos todo a mi alrededor. 

lunes, 12 de agosto de 2013

Sueño Cumplido

"Sé que esto es casi un tiro al aire, sin blanco, prácticamente sin posibilidades de atino. Pero llega un momento en que una no sabe qué más hacer y entonces sólo queda confiar en el azar. 
Dicen que si uno desea mucho algo, si lo pide desde las entrañas, se cumple. Esperemos que sea cierto."
Y lo fue.