Translate

sábado, 15 de junio de 2013

Oda de Resurrección - Fragmento

Colonizados; estamos casi irremediablemente colonizados. ¿Dónde está el primer recuerdo; dónde empieza? Uno intenta rebobinar, mirar hacia atrás para reconstruirlo, y no alcanza. Una voz; si uno escucha atentamente descubrirá una voz, que narra, que cuenta, que nos arma el retazo de camino que nuestro ahora no nos deja ver. Y esa voz ni siquiera suena. Está, se oye, habla, pero no emite sonido. Nos guía, nos devuelve una imagen que alguien ha querido que este pobre tenga de sí. Y es tan cercana, tan interna, que uno a veces la cree propia. Y allí es donde funda su fe, donde radica el privilegio de la certeza. Nacemos en manos de quien bien podría ser nuestro propio verdugo, el tirano de nuestro enemigo. Y  habrá de hacernos a su gusto y antojo; habrá de moldearnos este mundo binómico, de escasos dos lados, donde uno no tiene otra opción más que ser o no ser. Y si se es aún siendo nada, la realidad se nos planta trágica. Muros, cercos, paredes, muros. Por donde quiera que uno mira, a dónde sea que uno dirija su atención. Cercados en un cuadrado bidimensional; y allí dentro, para que no nos atrevamos a distinguir sus límites, nos vuelven todo un círculo alrededor. Una sucesión de cosas, repetidas, aburridas, de las que uno no puede decir si tienen principio, si tienen final. Finito concepto de nuestra propia finitud: el infinito.

Nacemos colonizados, completamente colonizados, desde los murmullos filtrados por el vientre y sus miedos; el cuerpo que nos alberga nos muestra el ritmo de sus miedos con los tic-tac de su organización. Y a ese ritmo crecemos. Unidos por un cordón imprescindible. Siempre necesitarás de alguien para vivir. Está signado desde el comienzo. Si no fuera así, nacer sería una decisión. Existimos gracias al otro, por el otro, por el mérito de una voluntad anti egoísta que elige privilegiarnos; o castigarnos; no lo sé. Mamando de unos senos que pronto quedarán vacíos y nos sacarán desnudos a la calle a buscar otro par; o algún otro alguien que nos  regale la razón de respirar. Conceptos, por todos lados conceptos, en donde quiera. Vivir como concepto, el toque de queda, los platos sobre la mesa con los cuadrados de su mantel. Las tablas del guardapolvo, el beso, el divorcio, la discusión. Y ahí anda uno, buscando otros más donde identificarse para hacer comunidad y comunión; partiendo al mundo en dos mitades, a la que pertenezco y a la que no, limitándonos las chances de considerar la existencia en expresiones del mal y del bien. A paso agigantado agigantando la brecha entre estos y aquellos, entre nosotros y el resto, entre ella y yo. 

No hay comentarios: