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viernes, 5 de abril de 2013

Así, y no de otra manera - Christian Cadozo



Solía  montar escenarios desmedidos que abrazaban mis inquietudes trivialmente, que me forjaban  una única armonía escogida entre tantas necesitadas.
En esos mismos escenarios insistía en  recitar mis más refinadas elecciones, cultivando la conveniencia,  la aptitud. Aunque este enunciado no pudieses sostenerlo mas allá de la primera función. Esta inhumana  conducta  humana, conjugada  en primera persona en este caso,  resultaba curiosamente recurrente, recurrentemente errónea.
A veces me observaba  a mi mismo  comprando cerrados regalos elegidos por el moño, imaginando suavemente el contenido, el que intentaba presagiar con un movimiento rápido de alcancía, y omitiendo de lleno el envoltorio. El gesto de aturdido asombro de quienes me rodeaban no me alejaba de un hábito tan extraño como viciado.
La pregunta que flotaba en el aire durante cada anochecer era idéntica a la anterior. Como se puede fracasar de manera sostenida siendo tan exitoso teórico.  La ausencia de respuesta socavaba en lo más hondo. Me enfrentaba de plano con la idea de reformular la pregunta.
La ausencia de luz me susurraba al oído derecho el camino de la esperanza, y esta, a su vez me inspiraba la misma sensación que la  magia de Europa medieval, tan abrazada a la alquimia, a la duda.
Así, y tan así, que no era difícil encontrarme argumentando de mañana y discutiendo al caer la noche. Soñando tristezas y fracasos, y despertando con una esperanza que  al momento me saludaba presentándose a sí misma  como la madre de lo insensato. O sacudiéndome el fétido polvo de las heridas inducidas todas de  manera excesiva.
De esa manera y no de otra llegue a tus brazos, salpicado por las penumbras de  siglos de desaciertos, golpes innecesarios e injustas batallas  ganadas o perdidas, salidas todas de una guerra infame. De esa manera y no de otra, me encuentro ya no presagiando, sino vaticinando una vida plagada de todo lo que alguna vez descreí. Inundándome en tu mirada y aturdido en tus palabras. Soñándote, y abriendo los ojos para hacerte realidad.
Subsanándome en tus perdidas y haciéndote lugar en las mías. Acurrucando complicidad y amamantando alegrías.
Así, y no de otra manera,  me encuentro en un escenario con una obra tan vigente como la de un tal  Romeo y alguna Julieta que, a decir verdad, nunca supimos como se sintió ocupando el segundo lugar del título, pero a la que reconocemos regodeándose en detallados brotes de amor escritos.
Así, y no de otra manera, me declaro en el otro extremo de tu  hilo meñique. Ese que cuelga de mi dedo rojo.
Asi y no de otra manera te suplico algunas letras, algunas palabras o párrafos, para acercarme un poco mas a tu existencia. Asi y no de otra manera me encuentro de espaldas al telon dándote la bienvenida a esta obra de decidi humildemente llamar “mi vida”, que seguramente será un poco improvisada, pero será así, y no de otra manera.

Christian Cadozo

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