Translate

martes, 26 de marzo de 2013

Más de "Aporía"


Todo cuanto pienso parece cierto hasta que el pensamiento nombra la duda, hasta que tomo consciencia de la hipótesis, hasta que me pienso pensando en ello. Si alguien quisiera que yo crea todo lo que veo, que lo dé por cierto, parte esencial del plan sería no permitirme dudar. Pero dudo, pero formulo, voz para adentro, la posibilidad de alguien o algo jugando a las escondidas, decidiendo por nosotros, plantando atajos y desvíos en el camino. Entonces la realidad sólo puedo pensarla como cuadro. Si el pintor nos pintara el mundo debería hacernos parte de su lienzo. Dudar, pensar en el pincel, me coloca por fuera. Y desde allí, sólo es cuestión de hacer foco en el marco, de alejarse un poco hasta ver la finitud de la obra, el límite de la creación. Entonces quizás haya un punto intermedio entre el creador y lo que crea, una especie de punto de escape, de salida ficticia, de puerta ciega, que proteja su identidad ante eventuales distraídos como yo, que llegamos a tocar el borde del horizonte. Pero esa instancia o bien es irreal, pues no pertenece ni al universo de la pintura ni al del pintor; o bien es también parte del mismo cuadro. Estaré entonces en algo que podríamos llamar la periferia, casi a punto de caer pero parte. Parte de un todo inimaginable, pues también este pintor puede haber sido dibujado por alguien. Parte de un todo que con mucho esfuerzo puedo parcializar; entonces tal vez parte más insignificante de lo que puedo llegar a pensar. Pues quizás la imposibilidad sea simbiótica, mutua, idéntica. Tal vez mirar hacia adentro, tan hacia adentro, muy en detalle, sea así mismo imposible, como querer que los ojos lleguen tanto más allá. ¿Y si fuera verdad que sólo existe cuanto uno quiere que exista; si la realidad fuera sólo aquello que un par de ojos o cualquier otro sentido pueda conocer?  Al cabo aquello que hipotéticamente exista sin ser descubierto es tan irreal como si no existiese. Fuera de mi alcance pueden llover cascadas de agua cristalina y yo, sin saberlo, puedo morir de sed. Así, esto que considero vida lo sería sólo parcialmente; tal vez esos instantes en lo que no soy ni testigo ni protagonista sean los pequeños huecos en que algo o alguien me deja de pensar. Y un día me recuerda, me saca de algún baúl lleno de polvo, y me inserta entre todo lo demás.

No hay comentarios: