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viernes, 1 de julio de 2011

Lo que he dicho de "Letras Ambulantes"


En noviembre del año pasado pagué casi una fortuna por la edición de mi primer novela ("Fines y Principio"), y dos meses después de tenerlos en mis mano, dormían frustrados debajo de mi cama. Y eso estaba mal; muy mal. Porque mientras uno sueña, por más que las cosas se sientan inalcanzables dentro de esa ilusión, se mantienen vírgenes; pero haber hecho tangible la publicación y que los setenta y cinco ejemplares que quedaron después de que mis amigos y familia apostaran por mí sólo se llenaran de polvo, amenazaba de muerte. 
Sucede que a veces el coraje aparece y llegó a visitarme un seis de enero. Casualmente había ido a una feria tipo trueque que se hay en donde vivo, con la intención de instalarme allí a vender mis conservas y dulces, que era lo que hasta ese momento sustentaba mi economía familiar. En este país la pobreza está burocratizada, y hay que pedir permiso a la municipalidad  hasta para pedir limosna; imaginate que para vender allí mis productos también debía cumplir con una serie de trámites incómodos y obsoletos, pero obligatorios al fin. Y así fue como agarré mis frascos y a mi hijo y nos fuimos a desayunar para ahogar las penas en un bar a unas cuadras de allí. Entre medialuna y café con leche  pasó un conocido. En una charla coloquial me preguntó, de cortesía, qué estaba haciendo, y al enterarse que había publicado un libro... me lo compró. Aún hoy no sé bien cuál fue la conexión entre ese suceso y lo que vino después; lo cierto es que fue suficiente para que crea que podía venderlos, que habría gente ahí afuera que quizás quisiera comprármelos, y empecé a caminar, acompañada de Fidel (mi hijo menor), por las calles del centro. Ese día vendí seis libros. Y al día siguiente volví a salir; y a la semana comencé a viajar a ciudades aledañas (entre 10 y 100 kilómetros). Hoy llevo publicados tres títulos y más de mil ejemplares vendidos (entre los tres). 
Formo parte de una idea (porque así nos gusta más que "grupo") compuesto por otros dos escritores más y dos músicos; casualmente trovadores. Este "movimiento cultural" (como preferimos clasificarlo) se llama "Letras Ambulantes" cuyo fin es difundir, publicar, financiar, producir, etc, las obras de sus integrantes. Surgió como contestación al desamparo al que nos enfrentamos como artistas al momento de editar nuestro material. Es una forma de oponernos a la falta de oportunidad. Es por eso que nacimos como movimiento antagonista a esto de la Institucionalización de la cultura. Es un movimiento absolutamente independiente que no recibe ningún tipo de subsidio, ni aporte económico de Nación u otras entidades.  Nuestra convicción es que se puede. Pretendemos ser una especie de invitación a dudar de lo impuesto. 

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