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domingo, 19 de agosto de 2018

Pensamiento contemplativo vs la práxis controlada del atrevimiento

Lunfardo filosófico: un texto por fuera del eje (inadaptado) parece que necesitara rellenarlo y después pasarlo por el torno, un texto desabrido complejo en sus circunstancias, difícil de leer, ayuno de motivación. Páginas contradictorias, carentes de decisión y faltas de corrección. Una conjunción de desespecificidades, bajo la modesta intención de una tapa de elite. Una tapa elemental, que se ajusta a las demandas visuales que una sociedad exigente demanda. Claro está que esta cara del libro besará las tapas de las mejores obras del mundo. Son palabras que te harán dudar por seguir sosteniendo el seguro mensual de tus bienes. En un momento el libro te invita a sumarte a un grupo de WhatsApp, donde serás pueste en evidencia. Serás víctima de la posverdad o cliente eternoactivo de una multinacional.

miércoles, 8 de agosto de 2018

Morís de amor

La tipa se da el lujo de compartir obra con alguien de su inmensidad. A Bukowski lo invitamos porque moría de envidia.
Un ejemplar te espera.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Libros digitales

En épocas de cambios una debe reinventarse, y es por eso que decidí modernizarme y empezar a vender mis libros en formato digital, que son más económicos y ecológicos. 
Confío en que otra vez  habrán de apoyarme. 
Ahí abajito  entran, ven y eligen cuál o cuáles de todos los títulos quieren llevarse!
Gracias. 
Y que lluevan los pedidos.
























lunes, 25 de junio de 2018

Sobre vos


Me gusta pensar que soy poesía sobre vos, que te escribe cada vez que te besa, que te recorre hasta encontrarte la palabra justa y regalártela vuelta belleza, que por más inmensa que sea siempre le queda a corta a esa que en verdad sos. Me gusta pensar que soy canción que canta sobre vos, que sostiene el ardor de los acordes sobre las huellas de tu contorno, que entona tus silencios y los pronuncia con exactitud, que te declama y te atestigua manifiesto. Me gusta pensar que soy razón que argumenta sobre vos, que tiene la osadía de burlar las contradicciones lógicas y las tautologías, que te llena de fundamentos para entregarte de brazos abiertos a la locura rotunda e irremediable. Me gusta pensar que soy memoria sobre vos, que atesora cada detalle de cada uno de tus momentos, que te refleja y te evidencia, que vuelve consciencia tu identidad.
Me gusta pensar que soy fuerza de tu lucha, convicción de tu resistencia, acierto de tu rebeldía, bandera inclaudicable de tu libertad.

miércoles, 13 de junio de 2018

Dia de les escritores

Esto de que nuestro día coincida con una jornada de lucha como la de hoy me gusta pensarlo como una suerte de mensaje. Soy mujer, trabajadora del arte, soy escritora, y estoy convencida de que la suprema tarea del arte en una sociedad dividida en opresores y oprimides, es participar consciente y activamente en las luchas contra todo tipo de opresión, porque, como decía Trotsky, el arte y la cultura forman otro frente de lucha; escritores y artistas (somos) sus soldados. La libertad empieza por nuestras cuerpas.
Que ardan las plumas, que grite la tinta, que se gasten lápices y sacapuntas. Hoy, Aborto Legal, Seguro y gratuito YA!



martes, 12 de junio de 2018

Pienso

El mundo se desangra, la tierra arde, el hambre hiere, el frío pega incluso más rotundo que los últimos inviernos. Los pies más pequeños pareciera que a la intemperie crecen demasiado flacos como para pisar con fuerza y dejar huella, entonces se vuelven invisibles; caminan, andan, corren, por todos lados, con lo mocos a cuestas, con las ganas cansadas, con la tristeza de sus ojos profundos, ojosuniverso, cegados de tanto ver. Porque algunas esquinas son más puntiagudas y a los que les toca caer ahí, encima, el azar los tira de vientre. A veces aprenden a sobrevivir a la miseria endémica; se rinden ante la tragedia aunque saben que mejor muerto que moribundo. Les han robado hasta la libertad de pensarse una suerte diferente. 
Las cosas siguen con su prisa de siempre. Suena el teléfono, el despertador, la alarma, el volumen histérico del televisor. Un grupo de fanáticos desde la catedral de enfrente grita que defiende la vida de los dos, y los párrocos afilan los dientes, rezan cuatro padres nuestros y lavan por anticipado los pecados que sobre los cuerpos de los no abortados habrán de cometer. Ave María, sin pecado concebida, hay vida desde la concepción, se cuelan las prédicas disfrazadas en harapos de una moral arcaica y pestilente. El frío llena de estertores la tierra que aún late debajo del asfalto. Los cuatro puntos cardinales tienen la fuerza suficiente. Escaño contra cultrum. Ni patria ni muerte. Te salvan el hígado pero te hipotecan el corazón. 
La poesía rebota contra los muros de la gente indiferente. Pero ni la hiel ni el desengaño le dan luz de funeral. Y sale a la calle aun más convencida, suicida, valiente, desafiando el ataque de los acreedores francotiradores de boletas vencidas en mi buzón. Lanzo una pregunta al aire y la veo girar hasta perderse en el embudo que deja el frenesí de los tratos y contratos. Las tiendas subastan cabezas inocentes pero los salarios no alcanzan para recuperar ni la mitad. Hay que conformarse con media risa dice el manual del buen ciudadano, y los comerciales proponen rebajas, y los contenedores de la rabia convierten en votos la consignas del enojo y disfrazan de rojo lo que prometen que no es otra cosa que una sonrisa de cotillón. Y después están los de la ley de atracción, los que te culpan de las malas vibras, lo que justifican la sangre derramada, y te invitan a dejar de gritar. Y i la mística del karma no acaba por convencerte, y si la promesa del paraíso resultante de tu sacrificio tampoco te tienta atrás viene la ciencia y te recita unos cuantos miligramos de felicidad. 
La vida vuelta mercancía se ofrece obscena es inmensos escaparates. Los bancos te embargan los sueños y te hipotecan las pesadillas. Mientras los grandes pensadores se acarician la barbilla y redactan teorías y excusas para la resignación. 
Me acusaron de quedarme afuera de toda esa cordura, me señalaron y me auguraron la más profunda soledad. Nunca pensé en dejar de luchar, aunque confieso que el paso impar me daba algo de miedo. Pienso en lo grande que es el enemigo y la sangre bombea más fuerte. Bendigo mi suerte por aparecerte. Dame la mano, estrujémonos, utopía a utopía y salgamos a cambiar el mundo, hagamos el amor y la libertad.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Contar


Yo sé que uno tiene miedo, porque está acostumbrado a contar en cantidades. Entonces los números se amontonan, se pisan los talones, se empujan, se estrujan, se es-ta-bi-li-zan. Y la vida es orden. Orden necesario; sobre todo después de haber descubierto que no es el sol el que se pone y sale cada mañana por el horizonte, sino que somos nosotros que estamos parados sobre un suelo que nos urge que sea firme, que la idea de movimiento marea y no sé si voy más rápido o más lento de lo que parece, ¿y si estoy yendo para atrás? ¿Y si todo lo que pienso que fue en ascenso no fue otra cosa que un engañoso camino horizontal porque la tierra giraba en otra dirección y mi escalera apuntaba para el norte equivocado, y fue todo tiempo perdido?, y me veo yendo y viniendo sin sentido porque no soy yo quien lo controla. No. Nadie puede vivir en paz en un caos ni siquiera parecido a eso. Entonces contás; pero contás en cantidades, que no es una redundancia, porque contar para mi es una palabra mucho más bella, es lo que me corre por la sangre, qué sé yo, es mi esencia. Pero el mundo está lleno de injusticias, y contar números es una de ellas. ¡Con todas las cosas bellas que se pueden contar! Yo preferiría contarte cómo me eriza la piel el roce de tu sexo, cómo es la maravilla de que en ese microsegundo de lo más fugaz de tu beso me quepa el mundo entero, cómo el efecto de tus ojos dibuja sobre la sombra de mis párpados ese no lugar, ese que ni acá ni allá, tan que en ningún sitio y tan en todas partes. Pero no, en la vida se cuentan cantidades. Y aunque yo quisiera hacerle un juicio a la real academia española o al arbitrio estúpido de este colectivo fuera de servicio que es la sociedad, por pretender sinonimar contar con computar, calcular y todas esas cuestiones tan del capital, así está establecido.
Establecer viene del latin stabiliscere, y significa “poner para que permanezca en una posición específica”. Stare (parado), abilis (posibilidad), scere (proceso durativo). ¡¿Cómo se le va a ocurrir a uno venir a desordenar!? Las cosas tienen que estar en su sitio, en esa coordenada temporo-espacial que no es más que otro número, una cantidad tridimensional, que se acomoda al lado de otra, y de otra, y de otra más, y van formando ese colchón sedimentario sobre el que apoyás la cabeza tranquilo, donde al fin podés conciliar el sueño, seguro de que mañana todo sigue igual. ¿Sobre qué sino sobre números puede uno atreverse a dejar de pensarse tan efímero como lo es en realidad?
Pero a veces las cosas te escupen, se dinamitan, te estallan en la cara. Y lo supiste siempre, oscilaste entre la certeza que te llevó a no dejar de buscar y, en tiempo más cobardes, la sospecha que, por mínima que fuera, te permitió sobrevivir. Caminás con la inercia de siempre, un día cualquiera, por cualquier lugar, y se te cruza un meteorito que te recuerda que hay vida más allá de la muerte a la que convida la cotidianeidad. Y no sabés cómo, pero el vértigo te gira en espiral y en la estela que dibuja el movimiento descubrís que en la eternidad no hay lugar para cadáveres, funerales, muertos ni entierros; que la magia sólo es posible si estamos locos y que el amor es lo que nos hace libres.