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lunes, 13 de noviembre de 2017

martes, 24 de octubre de 2017

Nuestros sueños no caben en sus urnas


‘Hola querida población somos el gobierno, somos tu gobierno, los que nos apoderamos de tu vida cada segundo cada minuto, cada hora, cada día, cada instante que pasa por tu reloj y por tu cabeza y te decimos cómo tenés que vivir. Somos los que premiamos a los represores, torturadores explotadores y castigamos a los que no son como queremos que sean.’ escribió Santiago en una libreta.
El 1° de agosto, en medio de una brutal represión contra el pueblo Mapuce, en la Lof Resistencia Chusamen, represión que ordenó el gobierno de Macri, avalado por la ley antiterrorista, la misma que renovó sus fuerzas con las modificaciones impulsadas por el gobierno kirchnerista.
Quienes exigimos nuestros derechos somos “peligrosos” para los intereses de este capitalismo asesino, sea macrista o sea kirchnerista.
A Santiago Maldonado se lo llevaron de territorio mapuche, se lo llevaron de la Pu Lof Resistencia Cushamen, un conjunto de comunidades que valientemente le recuperó a Luciano Benetton todo un emprendimiento petrolero y minero que quiere llevar adelante. Facundo Jones Huala” es el lonko de Lof de Cushamen donde desapareció Santiago. Facundo fue detenido el 27 de junio de forma arbitraria e ilegal y pretenden volver a someterlo a un proceso de extradición a Chile del que ya fue absuelto el año pasado. Facundo es un prisionero político, está preso por ser mapuce. La Ley antiterrorista es el marco con que es legitimada la represión; desde distintos espacios del poder se acusa de terrorista al movimiento mapuche que está en proceso de reivindicación de sus tierras, pueblo que viene resistiendo a 130 años de gobiernos genocidas.
Aquello de que la democracia es el gobierno del pueblo es una estafa de la burguesía, o bien el pueblo son sólo ellos. Porque es en su misma democracia que te secuestran, te desaparecen, te silencian, te torturan, te matan, y te tiran al río de la manera más impune. Y mientras tanto nos llaman a las urnas para que sigamos avalando el sistema que nos impusieron a sangre y fuego.
El dolor por el asesinato de Santiago no nos cabe en el cuerpo, como tampoco nos cabe en el cuerpo el dolor por cada uno de los caídos en la lucha, ni la angustia por cada uno de los treinta mil desaparecidos durante la última dictadura y por todos los desaparecidos en esta putrefacta democracia. No se nos pasa la rabia y se nos vuelve ácida la saliva, porque no hay otra forma de respeto posible ante un revolucionario que continuar con su lucha, que seguir alzando su voz, por eso salimos a las calles y marchamos y cantamos y les gritamos ¡genocidas! No nos cabe el dolor en el cuerpo; ni Santiago, ni nuestros sueños caben en sus urnas.
El gobierno y Gendarmería son los únicos responsables del asesinato de Santiago Maldonado
Juicio y castigo a los responsables
Libertad para Facundo Jones Huala y para todxs lxs presxs políticos.
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21 de octubre de 2017
Comisión de Derechos Humanos y Género Newken

domingo, 17 de septiembre de 2017

Votre fantôme

“Y la puerta está comida donde la ha golpeado el mundo cuando menos una buena parte de la humanidad”(Silvio Rodríguez).  
Un mes más y acá estoy, esperándote bajo la ventana otra vez, imaginando que la fuerza de mis brazos alcanzan a atajarte esta vez. Jamás voy a dejar de culparme.  
Un rato y vuelvo al bar de nosotros, a mis dos cafés para una, a mis charlas imaginarias con vos. 
 Y te cuento, que en tu ausencia el mundo está como siempre, quizás un poco más rendido. Que el imperio no para de avanzar, las guerras siguen siendo peleas burguesas y la sangre derramada simpre es sangre obrera. Que muchos de los que dicen estar peleando por nosotros hace tiempo que juegan para el otro bando, que nos siguen engañando con aquél cuento de que las condiciones necesarias nunca están. Que cada vez son más astutos en silenciar la rabia de la gente con prevendas y que a los que no se venden los siguen haciendo  desaparecer. Que nos siguen robando la historia y la identidad. Que convierten nuestras luchas en slogans que se ponen de moda y engordan la maquinaria asesina. Que muchos aún creen en exigir justicia a la justicia, en que ser protagonistas es ir a votar. Siguen machacando a la gente con su asqueroso sistema moral y su manual del buen ciudadano. A los que piensan diferente los siguen calumniando; somos vagos si nos oponemos a ser explotados, troskos como si fuera mala palabra, policías si denunciamos a las burocracias corruptas, violentos si la verdadera violencia, esa que mata de hambre a la gente, nos hace gritar.   
Te sigo escuchando decirme que hay que organizarse,  que la amenaza de quemar iglesias es mi excusa para quedarme quieta. Y tu fantasma habla con la misma vehemencia que vos, con tu misma convicción. Entonces, de a ratos, me siento capaz de ser uno de esos valientes que aún sobrevive, y planeo salir a luchar.  

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Algo para que me recuerdes



Suelo imaginar cómo habrán de recordarme cuando no esté. Y ese juego me devuelve una imagen desdoblada de mí.  Me abstrae y me veo, sentada en la cocina, con las piernas igual de movedizas que siempre, fumando y fumando, tomando café. Con los pómulos angulosos y el perfil armónico que le regala mi nariz, nerviosa y más delgada, graciosa y pretensiosa, soberbia y derrotada. ¿Me recordarán así? ¿Gravitará mi asuencia entre estas paredes sucias? ¿Resonarán mis carcajadas, mis sonrisas tristes, mis lágrimas? ¿Bailarán abrazando el esqueleto de mis vestidos? ¿Quemarán mis sombreros? ¿Sentirán alivio? ¿Podrá disiparse la bruma de mis días negros? ¿Lograrán sobrevivir los respiros de mi ternura acobardada o vencerá el filo de mis palabras gastadas? ¿Servirá de algo todo lo que he dicho? ¿Tocarán mis canciones en la guitarra? ¿Olvidarán mi voz, mi olor, mi testarudez? ¿Reirán del cúmulo de estupideces que solía decir o seguirán enojados con ellas? ¿Leerán mis libros, descubrirán las pistas o acabarán más perdidos que cuando era yo quien gritaba las coordenadas? ¿Sentirán la desnudez de mis pasos escondidos al otro lado de la ventana, hablarán conmigo o descubrirán que me habían olvidado incluso antes de que me hubiese ido? Quizás sepan leer todas esas historias de las que nunca supe escapar, que nunca pude borrar. Quizás sepan que fue insportable el frío de cada respuesta que me trajo el viento, o sientan el hedor de las preguntas que rebotaron hasta convertirme en el mismo hueco donde me perdí. Soy el agujero donde acabaré  de caerme. Por eso a veces te alejo, no quiero que termines cayendo conmigo. Hace ya algún tiempo que lo único que me queda son los estertores de lo que fui, lo que todavia se resiste a que esto, triste entre nosotros, sea tiempo de descuento. La única y última razón que me queda son las sospechas de que aun creés en mí. 

domingo, 10 de septiembre de 2017

Si estás perdiendo el alma y lo sabes, entonces tenés otra alma para perder1.


Siempre creí que sospechar estar volviéndome loca era lo que me mantenía cuerda. Me desesperó saber que no fue así.
Que era bipolar, ese fue el resultado del test. Eran casi las tres de la mañana de un día en el que estábamos bien. Habíamos cenado algo rico (una carne al horno con papas, creo), habíamos fumado y tomado café. Y a mí se me ocurrió esa maldita idea. Siempre que cae una mala idea sobre la mesa me pertenece a mí.
Comenzamos a hacernos tests online, pavadas, nada serio; que si elijes tal o cual llave te diré cómo eres, que el árbol que más te seduzca habrá de develar tu verdadera identidad.
Era divertido. De modo que llegué hasta allí. La página se titulaba ¿qué tan bipolar eres?. Comencé a leerlo pensando que era una estupidez. A medida que iba haciéndonos las preguntas en voz alta me parecía cada vez más ridículo ese cuestionario. Y entre punto y punto, al enfrentarme con las opciones, me tentaba y lanzaba comentarios sobre que aquello era algo que le sucedía a todo el mundo. Pero claro, había fumado demasiado y cualquier cosa a esa altura me daría risa. Él demoraba cada vez más en contestar, y poco a poco dejó de reírse, y las respuestas iban distanciándose.
Yo hace tiempo que lo sé. ¡Lo sabía! ¿Qué carajo sabía?
Y así fue como descubrí que era bipolar. Bueno, eso no es exactamente así. Fue un dictamen pasajero. En realidad así fue como descubrí que algo malo pasaba conmigo.
Tlp. Trastorno límite de la personalidad. Lo que comunmente se conoce como borderline.
¿De verdad no te habías dado cuenta? ¿Darme cuenta? A ver. Tengo treinta y seis años. Me mudé treinta y siete veces. Voy por mi sexta convivencia y tuve muchísimas parejas, más de treinta. Fui heterosexual, homosexual, bisexual, de a ratos. Anarquista, kirchnerista, comunista, y hasta budista. En nada he sido tan constante como en ser inconstante. Y cada vez que te ponés la campera pienso que no vas a volver nunca más. No; no me había dado cuenta.

1Charles Buowski